Nuestra Bolivia….

Por estos días no deseo reír, son los hechos que desgarran y la impotencia que  golpea nuestras  vidas, ver cómo a un pueblo le arrebatan todo lo que han logrado en más de una década de gobierno popular y no hacen prácticamente nada, e incluso sindicatos se traicionan a su propia clase social, se traicionan así mismo. Intento desde lejos buscar una explicación lo más acertada posible, quitando de antemano todo lo que se sabe aunque no se diga de quienes están detrás del golpe de Estado en  Bolivia; la embajada yanqui que siempre estará allí, donde el daño se hace evidente, la compra de personas que por un montón de dinero, sea mucho o poco se convierten en seres miserables, el juego sucio de oligarcas y políticos que defienden sus estrechos intereses de clase por encima de los intereses de la nación. Todo ello se infiere, porque ha sido la práctica cada vez que ocurren estas acciones contra gobiernos progresistas que representan una molestia para los poderosos, ya sea por el ejemplo que dan al resto del mundo, o por la fuerza y pasión conque defienden sus intereses nacionales poniendo en jaque a la expansión desenfrenada del apetito imperialista y ayudando a la derrota del neoliberalismo y reforzando con ello el ideal antiimperialista, o la combinación de estas causales y otras no tenidas en cuenta pero que mellan el poder del imperialismo.

Yo me pregunto porqué el pueblo no se movilizó y defendió su democracia de manera irrevocable, furiosa, con poderosa fuerza en la calle, en las plazas, en pueblos y ciudades. Las hordas fascistas cual demonios destruyendo propiedades, saqueando, quemando, golpeando a personas, matando, sin que se les enfrentara con resolución. Por muy grande que fueran siempre son mucho menos que la cantidad de personas que viven en el lugar donde llevan a cabo las acciones violentas. Que la policía se plegó de antemano al golpe, ok; pues a los fascistas había que darles su propia medicina, a la violencia fascista responderle contundentemente con la violencia revolucionaria; para nada desembocaría en una guerra civil, estas hordas son solo eso, grupos financiados para provocar el terror, atemorizar y crear el ambiente necesario para el golpe, permitirle hacer su trabajo es perjudicial; si miles se le hubiesen enfrentados desde el primer momento con valentía y coraje, estarían neutralizados y hoy la historia habría sido otra bien diferente.

La sangre que el pueblo no derramó ahora se derramará en lo adelante de múltiples formas y multiplicada por N veces; debido a la represión sistemática del pueblo por parte de las estructuras militares y policiacas del estado (electrochok psicológico en la mente y en el cuerpo de las personas); léase balas de goma, gases lacrimógenos, golpes, vejaciones, violaciones, torturas y desapariciones, muerte psicológica y física, cual estrategia para eliminar cualquier resistencia de la sociedad a los cambios bruscos en la política económica que sobrevendrá después (implementar el electrochok económico), léase disminuir drásticamente el gasto social, desregular los precios, privatización y apertura de la economía y las finanzas al saqueo imperialista) robándole al pueblo la riqueza creada en solo 13 años de gobierno popular y retrotrayendo a amplios sectores bolivianos a la miseria, la exclusión y discriminación social a que eran sometidas antes de la llegada del líder indígena a la presidencia del país.

Los oligarcas nativos y trasnacionales bailarán enriquecidos y contentos de estar otra vez sobre las riquezas de una nación desprotegida. Sus pies de capitalistas pisarán la superficie social encharcada de sangre boliviana, gracias en primero y último lugar por la falta de conciencia política que aún lastra la lucha de nuestros pueblos. De ahora en lo adelante, en los próximos meses y años duras condiciones le serán impuestas al pueblo boliviano; se intentará barrer con el legado del presidente indígena Evo Morales Aima que dió a su patria el camino a seguir en el futuro. El látigo y el yugo de nuevo en Bolivia gracias a que el pueblo en su mayoría  no estuvo a la altura del momento. No defendieron a su presidente, a su democracia, no la defendieron con las uñas y los dientes en el momento en que era preciso luchar y entregar hasta la vida por la sobrevivencia como nación independiente, que mantenía en jaque la voracidad del capital especulativo, era defender más el futuro que el presente de la nación; por esa desunión e inmovilismo social se ha regresado por el momento al pasado que muy pronto entenderán los hoy manipulados, que han cometido un grave error del cual es difícil pero no imposible de salir.

Hay una frase que nos dice (no textual) que debemos de conocer bien la historia pasada para no cometer los mismos errores, so pena de volver a realizarlos y reincidir en las mismas calamidades que nuestros ancestros sintieron en carne propia.

El pueblo boliviano sin saberlo ha puesto él mismo su espalda para que lo azoten la burguesía que discrimina a los descendientes de indígenas, que desea explotar sin restricción al minero, para sacarle mayores ganancias, que disminuirá el gasto social para que este ingrese a su ya abultado bolsillo capitalista. Ha puesto su espalda desnuda a la intromisión del imperio yanqui, a sus asesores que vendrán con mano de hierro a escarmentar a los indios que le habían hecho quedar en ridículo en la arena internacional, a lanzar groserías a cuanto hombre y mujer quede en Bolivia que exprese de alguna forma la resistencia de la nación contra el intervencionismo.

Ahora solo queda la lucha frontal del pueblo en todos los escenarios posibles, tal como está sucediendo en las calles y campos de Bolivia. Evo Morales volverá más temprano que tarde, no podrán borrar todo lo que ha hecho, el pueblo sabe que él defendió en todo momento a los más humildes.  

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