El joven escritor y periodista norteamericano que fotografió los diez días que estremecieron al mundo en 1917.

En el mes de octubre nace y muere un hombre que es preciso no olvidarlo, no solo porque dejó a la posteridad libros-crónicas de inestimable valor documental que retrató con inobjetable veracidad los hechos que cambiarian totalmente el siglo pasado, sino porque conocer su corta vida (murió cuando le faltaba cinco días para cumplir 33 anos de edad) es como adentrarse al espíritu de un hombre que siempre estuvo en el momento exacto de los acontecimientos históricos y sociales mas importantes de su tiempo, un aventurero (en el mejor sentido de la palabra) que supo estar al lado de los desposeídos, de los vilipendiados de siempre, de las causas justas por las que es preciso arriesgar la vida; cuya obra ha trascendido su tiempo y llega al nuestro con la misma fuerza y vitalidad conque fueron escritos hace mas de cien anos.

Hablamos de John Reed, quien nació en la ciudad de Portland un 22 de octubre de 1887. En su ADN hay energía revolucionaria; pues su padre se enfrentó a los monopolios emprendiendo una lucha encarnizada contra ellos; siendo perseguido, combatido y despedido de su empleo, sin rendirse jamas a los representantes del gran capital. Cosas del destino, su hijo estudió en la mas famosa universidad de los Estados Unidos, la Universidad de Harvard; donde su inteligencia despierta y aguda además de sus atractivos personales y sus dotes Io hicieron querido y conocido por todos en los cuatro años que estudió allí; y saben que cosa más grande hizo este muchacho en la meca de los estudios universitarios de la alta y encumbrada elite de norteamerica; pues organizar un club socialista; que al decir del periodista Albert Rhys Williams, amigo personal, ese club fue un “verdadero bofetón asestado en la cara de los sabios ignorantes”.

Al graduarse comienza a trabajar en publicaciones de izquierda; publicando reportajes claramente comprometidos con las mayorías desposeída y silenciadas de su país. Desde el comienzo de su brillante carrera periodística su trabajo descansará en tres pilares esenciales que dará como resultado convertirse en uno de los periodistas del siglo XX mas influyentes e importantes del mundo, ellos son; estar presente en el lugar adecuado en el momento oportuno, condición imprescindible para ganar la credibilidad; en segundo lugar el uso de las fuentes originales; ya sean documentos, manifiestos o comentarios y anécdotas tomadas a los protagonistas en el lugar en que ocurren los acontecimientos, y en tercer lugar y no menos importante, intencionalidad y compromiso sin que ello impida servir a la verdad; según Pascual Serrano, periodista español, “Probablemente John Reed es el paradigma del periodista comprometido”.

Pero no solo fue periodista, cuenta su amigo Albert que “los editores lo asaltaban con proposiciones, las revistas ilustradas le ofrecían sumas casi fabulosas, los grandes diarios le pedían crónicas sobre los acontecimientos mas importantes de la vida en el extranjero”

En junio de 1913 está presente en una huelga de obreros textiles en la ciudad de Paterson, con quienes compartió hasta la celda donde habían recluido a varios de ellos. Cuando regresó de allí, montó en el Madison Square Garden de New York una grandiosa representación dramática titulada “La batalla del proletariado de Paterson contra el capital” con el fin de hacer visible a la opinión pública de su país lo que silenciaban los emporios mediáticos que supuestamente defienden la libertad de información y de prensa.

En noviembre de 1913 va a Mexico como corresponsal de guerra donde cubrió el avance de las tropas revolucionarias de Pancho Villa en el norte del país. De esa experiencia saldría su libro “Mexico insurgente”, donde deja constancia de la realidad a través de los protagonistas de la revolución, las conversaciones con Pancho Villa y anécdotas y comentarios de los rebeldes y campesinos mexicanos; y ademas las letras de las canciones que recogían el pensar y estado de ánimo del pueblo mexicano. Según Walter Lippmann “la variedad de sus impresiones, los recursos y el colorido de su lenguaje parecían inagotables […] y la Revolucion de Villa, que hasta entonces aparecía en la prensa solo con un incordio, pasó a ser una multitud de campesinos que se desplazaban en un maravilloso panorama de tierra y cielo.

 En Colorado los mineros de Rockefeller se negaron a trabajar y allí estuvo John en el frente de batalla junto a ellos para contar y denunciar lo sucedido; cómo los soldados disparaban contra los obreros que corrian muriendo una veintena de mujeres y niños además de quemar con gasolina las carpas donde vivian. Dirigiendose a Rockefeller, declaró: “Esas son tus minas, esos son tus bandidos mercenarios y tus soldados, Ustedes son unos asesinos”.

Al estallar la Primera Guerra Mundial John marcha al lugar de los hechos y vuelve más radical en febrero de 1915. Publica un fuerte artículo contra la guerra por lo que es llevado con otros autores ante un tribunal de New York, acusado de alta traición. John pronuncia un discurso apasionado como respuesta a una pregunta del fiscal donde describe los horrores de la guerra visto por sus propios ojos; siendo tan real su descripción cargada de emotividad, que miembros del jurado no pudieron contener las lágrimas; fueron absueltos todos los periodistas. De sus vivencias de la guerra llega su segundo libro, “La guerra en Europa oriental”.

En 1917 la situación revolucionaria en Rusia no pasa desapercibida para el joven que aun no ha cumplido sus treinta años de edad; por lo que parte hacia allí en septiembre, donde permanecería hasta febrero de 1918, viviendo de manera directa los acontecimientos más importantes del siglo XX, el comienzo de la revolución de octubre. Sobre esos días Albert escribió; “Todas las mañanas, al despertarse, comprobaba con una pena rayana en la irritación que la revolución no había comenzado todavía. Por ultimo, el Smolny dio la señal y las masas se lanzaron a la lucha revolucionaria. De la manera más natural del mundo, John Reed se lanzó con ellas. En todas partes, como dotado del don de la obicuidad, se halló presente: en la disolución del preparlamento, en el levantamiento de las barricadas, en el delirante recibimiento tributado a Lenin y a Zinoviev al salir de la clandestinidad, en la caída del Palacio de invierno […] Por donde quiera que pasaba iba recogiendo documentos. Reunió colecciones completas de Pravda e Izvestia, proclamas, bandos, folletos y carteles […] Fue formando asi, por los procedimientos mas diversos, una colección formidable de documentos”.

Al desembarcar en New York en 1918, le despojan de todos los documentos que había reunido en Rusia, logrando rescatarla después para escribir su más conocido libro, “Diez días que estremecieron al mundo”, considerado uno de los mejores reportajes periodísticos del siglo XX. En seis ocasiones intentaron robar el manuscrito en la oficina de la casa editora, ya que la clase poderosa no tenia ninguna intención de que el público norteamericano tuviera el conocimiento de este libro que le permitiría abordar desde otro punto de vista a la naciente y triunfante revolución rusa; difamada todo el tiempo por los medios de prensa del gran capital. Una fotografía de John Reed lleva esta dedicatoria: ”A mi editor, Horace Liveright, que ha estado a punto de arruinarse por lanzar este libro.”

En el último párrafo del prefacio que le hace a su libro John escribe; “En la lucha, mis simpatías no fueron neutrales. Pero, al relatar la historia de esos grandes días, he tratado de ver los acontecimientos con ojos de concienzudo periodista, interesado en hacer constar la verdad.”

Despues de publicado el libro las revistas se negaban a publicarle a John; pero no por ello fue silenciado. Su activismo político no solo se sircunscribió a la escritura, Mediante conferencias, charlas y mítines recorrió todo el país difundiendo la realidad silenciada por los poderosos. Fundó la revista The Voice of labour; órgano comunista del cual John era su director y se incorporó a la redacción de la revista The Revolutionary Age y después a la del Communist. Organizó el Partido Comunista Laboral. Por su labor revolucionaria dentro de los Estados Unidos y su poderosa fuerza que tenia e influencia que ejercia en el pueblo, fue detenido y encarcelado veinte veces, pero siempre lograba salir en libertad.

Cuando su situación legal se complica, decide viajar a Rusia para inscribir su partido en la Internacional Socialista. Al volver a su país en enero de 1920 fue denunciado por un marinero y encarcelado en Finlandia, donde se afectó grandemente su salud. Liberado en junio logro llegar  a Rusia, pasando primero por Petrogrado y después a Moscú. Escribió en las páginas de La Internacional Comunista, reunió documentos para un nuevo libro, siendo enviado como delegado al Congreso de los pueblos de Oriente, en Baku; pero contrajo el tifus y murió el domingo 17 de octubre de 1920.

Cuenta Albert Rhys Williams en su pequeña biografía escrita a su amigo, que al morir John Reed “la misma prensa burguesa se vio obligada a rendir tributo al artista y al hombre, un suspiro de alivio se escapó del pecho de los burgueses: John Reed, el gran desenmascarador de sus mentiras y de su hipocresía, el hombre cuya pluma era para ellos un azote, ya no existía.”

Los restos de John Reed reposan en la Plaza Roja de Moscu, al pie de la Muralla Roja del Kremlin, en el lugar reservado a los héroes  de la Revolucion de Octubre

Salvador Allende; última alocución al pueblo; Fidel habla sobre Allende y tres canciones que nos recuerdan el golpe fascista acaecido el once de septiembre de 1973 y la heroicidad del presidente Allende que cayó en combate defendiendo el mandato que el pueblo le había entregado, empuñando el arma que le regalara Fidel.

Hoy, a menos de dos días de que ocurrieran los hechos del golpe de Estado un once de septiembre de 1973 no podemos pasar por alto a Salvador Allende; el presidente que cumplió su juramento de defender hasta el último aliento el mandato que en las urnas le había entregado el pueblo chileno.

Para recordarlo he escrito las últimas palabras estremecedoras del presidente Salvador Allende al pueblo de Chile desde la Casa de la Moneda, trasmitida por radio Magallanes,  realizado bajo el bombardeo de la fuerza aerea sublevada…. tomándolo del libro de Jorge Timossi titulado “Grandes Alamedas, el combate del presidente Allende”, del cual tengo la segunda edición impresa en abril de 1974, apenas siete meses después de que el fascismo derrocara la democracia chilena para instaurar con total complacencia del régimen yanqui un órden de violencia y terror en la sociedad chilena.

También del propio libro extraigo fragmentos del memorable discurso que Fidel realizara en homenaje a Allende.

Para finalizar, tres canciones sobre Chile, dos de Silvio Rodríguez y  una de Pablo Milanes inspiradas en aquellos momentos que estremecieron los corazones de millones de cubanos que sintieron como suya los acontecimientos del golpe de estado y la muerte en combate de Allende. Como me dijo un familiar cuando sufrimos la muerte de Hugo Chávez; nosotros los cubanos hemos sentido el mismo dolor de recibir la desaparición física del Ché, de Allende y de Chávez, al igual que el crimen de Barbados; para agregar –o actualizar-; también, la despedida de Fidel, por lo que estoy por pensar que nosotros los cubanos revolucionarios tenemos una fuerte dósis de emotividad y que como escribiera el Ché, para ser verdaderamente revolucionarios debemos de sentir amor (sita no textual).  

Escribo y aunque reconozco que ella lo debe de haber escuchado más de una vez, o leido muchas veces, lo hago pensando en mi amiga chilena y en aquellos chilenos que aunque no los conozco, ven en Allende no solo como un símbolo del pasado, sino un símbolo  que va al futuro necesario no solo de Chile sino de toda nuestra América latina; el estadista que estuvo al lado del pueblo y no lo defraudó ofrendando heróicamente su vida, defendiendo la democracia que unos criminales fascistas asaltaban cual lobos hambrientos. Allende es parte inseparable de la legión de próceres latinoamericanos que han luchado por alcanzar la mayor justicia social de sus pueblos, entroncados en la unidad de todos los latinoamericanos; hizo frente a los fascistas empuñando el fusil que Fidel le obsequió en una visita que realizó a Cuba.

Aquí van las palabras de Salvador Allende, la última vez que el presidente le habló al pueblo. Es de destacar en él la carga optimista en el futuro de su nación a pesar del dramatico momento que vivía, sabiendo que eran sus últimas horas de vida.

 

…Pagaré con mi vida la defensa de principios que son caros a esta patria. Caerá un baldón sobre aquellos que han vulnerado sus compromisos, faltando a su palabra, roto la doctrina de las Fuerzas Armadas.

El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor.

Una palabra para aquellos que llamándose demócratas han estado instigando esta sublevación, para aquellos que diciéndose representantes del pueblo, han estado turbia y torpemente actuando para hacer posible este paso que coloca a Chile en el despeñadero.

En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la patria los llamo a ustedes para decirles que tengan fe.

La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Ésta es una etapa que será superada, éste es un momento duro y difícil.

Es posible que nos aplasten, pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor.

Compatriotas: es posible que silencien las radios, y me despido de ustedes. En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con este ejemplo, para señalar que en este país hay hombres que saben cumplir con las obligaciones que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por la voluntad consciente de un presidente que tiene la dignidad del cargo… (interrupción)

Quizás sea ésta la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación.

Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron.

¡Soldados de Chile, comandantes en jefe y titulares… (interrupción)… al almirante Merino… (interrupción)… El general Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara solidaridad y lealtad al gobierno, también se ha denominado director general de Carabineros.

Ante estos hechos sólo me cabe decirles a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos no podrá ser cegada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen, ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

¡Trabajadores de mi patria!: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la constitución y la ley, y así lo hizo. Es este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes. Pero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición: la que señaló Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctima del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena conquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y privilegios. Me dirigo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra: a la campesina que creyó en nosotros; a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de su preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria,  a los profesionales patriotas, a los que hace días están trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas de una sociedad capitalista.

Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y asu espíritu de lucha; me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando puentes, cortando las vías férreas, destruyendo los oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder… (interrupción)… la historia los juzgará. Seguramente Radio Magallanes será callada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa me seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes, por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la patria. El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse. ¡Trabajadores de mi patria! Tengo fe en Chile y en su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras, teniendo la certeza que el sacrificio no será en vano.

Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

 

A solos unos días después del golpe fascista contra Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973, el día 28 de ese mismo mes, Fidel pronuncia un discurso en conmemoración del XIII aniversario de los Comités de Defensa de la Revolución, de solidaridad con el pueblo de Chile y de homenaje póstumo a Salvador Allende, efectuado en la Plaza de la Revolución José Martí; en ella nuestro comandante en Jefe Fidel rememoraba cómo el 4 de diciembre de 1971 en un acto de despedida a una delegación cubana en un estadio de la ciudad de Santiago de Chile expresaba Allende “…Se los digo con calma, con absoluta tranquilidad: yo no tengo pasta de apóstol ni tengo pasta de Mesías. No tengo condiciones de mártir. Soy un luchador social que cumple una tarea que el pueblo me ha dado. Pero que lo entiendan aquellos que quieren retrotraer la historia y desconocer a la voluntad mayoritaria de Chile: sin tener carne de mártir, no daré un paso atrás. Que lo sepan: dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera.”

“Que lo sepan, que lo oigan, que se les grabe profundamente:defenderé esta revolución chilena y defenderé el gobierno popular, porque es el mandato que el pueblo me ha entregado”. “No tengo otra alternativa. Sólo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo”.

 

“Aun después de muerto su heroico presidente, los inmortales defensores del palacio resistieron durante dos horas más las salvajes acometidas fascistas. Sólo a las cuatro de la tarde, ardiendo ya durante varias horas el Palacio Presidencial se apagói la última resistencia….()… sólo cuarenta hombres resisitieron durante siete horas el grueso de la artillería, los tanques, la aviación y la infantería fascista. Pocas veces en la historia se escribió semejante página de heroísmo.

El presidente no solo fue valiente y firme en cumplir su palabra de morir defendiendo la causa del pueblo, sino que se creció en la hora decisiva hasta los límites increíbles. La presencia de ánimo, la serenidad, el dinamismo, la capacidad de mando y el heroísmo que demostró, fueron admirables. Nunca en este continente ningún presidente protagonizó tan dramática hazaña. Muchas veces el pensamiento inerme quedó abatido por la fuerza bruta. Pero ahora puede decirse que nunca la fuerza bruta conoció semejante resistencia, realizada en el terreno militar por un hombre de ideas, cuyas armas fueron siempre la palabra y la pluma”.

Fidel refiriéndose al fusil obsequiado a Allende explica; “¡Pero los hechos han demostrado que ningún obsequio mejor al presidente Allende que ese fusil automático para defender al gobierno de la Unidad Popular!

Fue mucha la razón y la premonición que tuvimnos al obsequiarle ese fusil al presidente. ¡Nunca un fusil fue empuñado por manos tan heroicas de un presidente constitucional y legítimo de su pueblo! ¡Nunca un fusil defendió mejor la causa de los humildes, la causa de los trabajadores y los campesino chilenos! ¡Y si cada trabajador y cada campesino hubiesen tenido un fusil como ése en sus manos, no habría habido golpe fascista!”

Más adelante en su intervención Fidel habla sobre la conducta ejemplar de Allende; sobre la subestimación de los fascistas hacia la capacidad de resistencia inquebrantable de Allende y describe cómo en una visita realizada a Chile el 2 de diciembre de 1971 le decía al pueblo chileno sobre el peligro del fascismo, palabras que están muy actuales en estos momentos en que se cierne sobre Venezuela iguales sombras dantescas; sobre el fascismo Fidel advertía:

“Hemos aprendido una cosa, hemos apreciado una comprobación más de la ley de la historia: hemos visto el fascismo en acción, y hemos podido comprobar un principio contemporáneo: que la desesperación de los reaccionarios, la desesperación de los explotadores en el mundo de hoy –como ya se ha conocido nítidamente por experiencia histórica- tiende hacia las formas más brutales y más bárbaras de violencia y de reacción”.

“Y todos conocen la historia del fascismo en diversos países, en los países que fueron cuna de ese movimiento; cómo surgieron, y cómo los privilegiados, los explotadores, cuando aún sus propias instituciones inventadas y creadas por ellos para mantener el dominio de clase no les sirven, las destruyen ellos mismos”.

 

De Pablo Milanés es la canción “Yo pisaré las calles nuevamente”, que en mi opinión  junto a las de Silvio Rodríguez “Santiago de Chile” realizadas al calor de los acontecimientos y “En el claro de la luna”, compuesta en 1974, retrata de manera exacta los sentimientos que bullían en Cuba frente al golpe de estado fascista y la muerte de un gran amigo para Cuba como lo fue Salvador Allende. Según el propio Silvio confesara en un concierto que realizara en La Habana en conmemoración del 200 aniversario de la independencia de Chile, la canción Santiago de Chile la compuso mientras se bombardeaba a La Moneda.

 

Yo pisaré las calles nuevamente.

Autor: Pablo Milanés.

 

Yo pisaré las calles nuevamente

de lo que fue Santiago ensangrentada,

y en una hermosa plaza liberada

me detendré a llorar por los ausentes.

 

Yo vendré del desierto calcinante

y saldré de los bosques y los lagos,

y evocaré en un cerro de Santiago

a mis hermanos que murieron antes.

 

Yo unido al que hizo mucho y poco,

al que quiere la patria liberada,

dispararé de las primeras balas

más temprano que tarde, sin reposo.

 

Retornarán los libros, las canciones

que quemaron las manos asesinas.

Renacerá mi pueblo de sus ruinas

y pagarán su culpa los traidores.

 

Un niño jugará en una alameda

y cantará con sus amigos nuevos,

y ese canto será el canto del suelo

a una vida segada en La Moneda.

 

Yo pisaré las calles nuevamente

de lo que fue Santiago ensangrentada,

y en una hermosa plaza liberada

me detendré a llorar por los ausentes.

 

Santiago de Chile

Autor: Silvio Rodríguez

 

Allí amé a una mujer terrible,

llorando por el humo siempre eterno

de aquella ciudad acorralada

por símbolos de invierno.

 

Allí aprendí a quitar con piel el frío

y echar luego mi cuerpo a la llovizna,

en manos de la niebla dura y blanca,

en calles del enigma.

 

Eso no está muerto:

no me lo mataron

ni con la distancia

ni con el vil soldado.

 

Allí, entre los cerros, tuve amigos

que entre bombas de humo eran hermanos.

Allí yo tuve más de cuatro cosas

que siempre he deseado.

 

Allí nuestra canción se hizo pequeña

entre la multitud desesperada:

un poderoso canto de la tierra

era quien más cantaba.

 

Eso no está muerto:

no me lo mataron

ni con la distancia

ni con el vil soldado.

 

Hasta allí me siguió, como una sombra,

el rostro del que ya no me veía.

Y en el oído me susurró la muerte

que ya aparecería.

 

Allí yo tuve un odio, una vergüenza,

niños mendigos de la madrugada.

Y el deseo de cambiar cada cuerda

por un saco de balas.        

 

Eso no está muerto:

no me lo mataron

ni con la distancia

ni con el vil soldado.

 

En el claro de la luna

Autor: Silvio Rodríguez

 

En el claro de la luna

donde quiero ir a jugar,

duerme la reina fortuna

que tendrá que madrugar.

 

Mi guardiana de la suerte

sueña, cercada de flor,

que me salva de la muerte

con fortuna en el amor.

 

Sueña, talismán querido,

sueña mi abeja y su edad;

sueña y, si lo he merecido,

sueña mi felicidad.

 

Sueña caballos cerreros,

suéñame el viento del sur,

sueña un tiempo de aguaceros

en el valle de la luz.

 

Sueña lo que hago y no digo,

sueña en plena libertad;

sueña que hay días en que vivo,

sueña lo que hay que callar.

 

Entre las luces más bellas

duerme, intranquilo, mi amor,

porque en su sueño de estrella

mi paso en tierra es dolor.

 

Más, si yo pudiera serle

miel de abeja en vez de sal,

¿a qué tentarle la suerte,

que valiera su soñar?

 

 

Suéñeme, pues cataclismo,

sueñe golpe largo y sed,

sueñe todos los abismos

que de otra vida no sé.

 

Sueña lo que hago y no digo,

sueña en plena libertad;

sueña que hay días en que vivo,

sueña lo que hay que callar.

 

Sueñe la talla del día

-del día que fui y del que soy-

que el de mañana, alma mía,

lo tengo soñado hoy.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con el fusil que Fidel le obsequiara cae en combate contra los fascistas Salvador Allende.

“El comandante Almeida”, artículo extraido del libro de Enrique Ubieta Gómez “Ser, parecer, tener. Debates en y por la isla Desconocida”.

Del libro “Ser, parecer, tener. Debates en y por la isla Desconocida“; del investigador, ensayista y periodista Enrique Ubieta Gómez reproduzco el artículo que lleva por nombre El comandante Almeida, ahora que se cumplen exactamente diez años que este corajudo y sencillo hombre de pueblo pasó a la eternidad.

Aquí les va…..

El comandante Almeida.

Ha muerto Juan Almeida Bosque, el asaltante al Moncada, el expedicionario del Granma que en Alegría de Pío, rodeados y casi sin municiones, gritó a quienes exigían la rendición: “Aquí no se rinde nadie, cojones”. El mismo hombre que nunca reclamó aquel grito heróico como suyo, cuando la leyenda popular se lo adjudicó a otro guerrillero-mártir, (Camilo Cienfuegos Gorriarán) igual de bravo en el combate. Tuve el privilegio de compartir –por razones de trabajo- algunas ocasiones con él; fueron suficientes para saber que Almeida, el comandante, era un hombre tímido, fiel, limpio, corajudo y que esas cualidades –que a veces originaban respuestas ríspidas, secas- lo convertían en un ser querido y respetado por sus subordinados, a quienes él también respetaba. Almeida fue siempre un hombre de pueblo, un compositor de boleros memorables, una de las muchas leyendas que la Revolución echó a rodar por la historia. Quizás nadie mejor preparado que él, por su estricto  sentido de justicia, el honor y la lealtad, para presidir, como hizo por muchos años la Comisión de Revisión y Control del Partido. Fui testigo ocasional de la satisfacción que sentía al recoger en los semáforos a compatriotas que pedían “botella”; ya que se trasladaba, por motivos de seguridad, en una camioneta de cristales oscuros, las personas no sabían quién viajaba dentro. Entonces se divertía ante la sorpresa de los botelleros que lo descubrían, sonriente, como un pasajero más. Hay que agregar que el comandante Almeida siempre se rodeó de personas buenas, en el buen sentido de la palabra.

Un día, de visita en una de las provincias orientales, una de las campesinas que acudieron de inmediato a saludarlo, exclamó sin miramientos: “ Pero yo pensaba que usted era más alto y más fuerte”. Almeida bromeó con ella, un poco atribulado. En realidad era un hombre de baja estatura, y delgado. Pero la gente lo imaginaba como era: un gigante,c uya verdadera estatura nada tenía que ver con su físico. Apasionado defensor de la memoria histórica, presidió innumerables comisiones conmemorativas y la Asociación de Combatientes de la Revolución cubana, desde las cuales veló por la conservación de monumentos y sitios históricos. Por eso escribió más de diez libros de testimonios; y quizás por eso también apoyó y estimuló mi intención de escribir un libro que recogiera las incidencias cotidianas de los médicos cubanos en Centroamérica. Allá conocí a su hija Belinda, médico internacionalista en Cocobila –un apartado pueblo de la Mosquitia hondureña, entre la laguna de Ibans y el mar Caribe-, y después en Venezuela. Guardo anécdotas personales del hombre que fue Almeida, que no caben ahora en este minuto de solemnidad. Solo relataré la más reciente: cruzaba en mi carro la Plaza de la Revolución, cuando vi salir la camioneta que lo trasladaba. La reconocí por el jefe de su escolta, que también me identificó de lejos. Aminoré la marcha, pero la camioneta se detuvo y un escolta me hizo señas para que me acercara. Cuando los dos carros estuvieron uno al lado del otro, se asomó por la ventanilla y me saludó. Un gesto sencillo, simple. Mi hijo quedó más impresionado que yo: la razón era que acababa de estudiar en la escuela ese periodo de la historia, y no podía creer que el personaje de los libros fuese ese hombre que acababa de saludar como a cualquier paisano.

Qué privilegio el haber sido contemporáneo de una generación de héroes, el de ser partícipe de una gesta que ya se estudia, aunque todavía se vive, como parte de la historia. Historia y leyenda, en los libros y en la memoria popular. Alguna vez mi hijo le contará a sus nietos que un día saludó desde la ventanilla de su carro, al legendario comandante Almeida, un hombre que fue limpiabotas, albañil, guerrillero, compositor, y estadista, el mismo hombre que aparece en la foto de color sepia junto al Che en la Sierra Maestra, mientras Fidel traza sobre la tierra el plan del próximo combate.

Juan Almeida Bosque en la Sierra Maestra.

Simplemente #Fidel

Así lo llama el pueblo, de manera sencilla con su nombre; cinco letras bastan para llegar al gigante que nació un trece de agosto de 1926 y que pocos años después llegaría a ser el líder indiscutible de una #RevolucionCubana que estremecería los cimientos de la historia americana y mundial, al enfrentarse al mayor imperio que jamás haya existido antes en la historia.
Pero FIDEL no solo es el estratega brillante que supo siempre alcanzar la victoria en el terreno militar por difíciles que fuese el momento, supo convertir lo reveces en victoria, de encontrar siempre variantes a situaciones que otros verían sin perspectiva. FIDEL es el hombre que se echó a todo un país sobre sus hombros, que camina codo con codo con la gente para resolver problemas cotidianos, FIDEL es el jefe que suelta palabrotas en alguna reunión cuando alguien no cumple con el deber y afecta al pueblo de una u otra manera, los burócratas le temen, los falsos revolucionarios también…
FIDEL hizo posible la voluntad hidráulica del país, el desarrollo científico en la rama biofarmacéutica a nivel mundial, la potencia deportiva centroamericana, panamericana y olímpica, la creación de los joven club de computación e informática, el desarrollo educacional como jamás país del tercer mundo pobre en recursos podría haberlo soñado. FIDEL, el gigante que soñó con curar a todos los niños del mundo y desplegó todo un ejército de batas blancas para que curaran a enfermos por toda la Tierra, el que hizo de todo el archipiélago una escuela gigante para que niños y jóvenes de las naciones más olvidadas se hicieran técnicos, licenciados, ingenieros, médicos… FIDEL y la escuela internacional de cine, FIDEL y el Ballet Nacional de Cuba, FIDEL y…., cuantas ideas cual cascadas de pensamiento en la búsqueda de soluciones a los problemas del desarrollo socioeconómico y cultural de la isla brotaron de su incansable mente.

FIDEL, reconocido por saldar la deuda histórica de Cuba con el continente africano al ayudar en la independencia de varios paises de aquel continente. Cuba, que solo se llevó de Africa finalizada la contienda militar solo los huesos de sus héroes que cayeron cumpliendo la honrosa misión internacionalista, lo reconoció Nelson Mandela, y los pueblos africanos hoy no olvidan a la isla caribeña que desde el otro lado del océano vino en ayuda solidaria, no solo en la esfera militar, también médicos, constructores, maestros…

FIDEL, nada más se escucha tu nombre y millones reconocen tu legado, son los agradecidos que defienden tu ética y tu indestructible ejemplo de ser humano que supo poner todas sus energías en la defensa del ser humano. FIDEL, defensor de las causas justas del mundo, llevó a nuevos planos la teoría y la práctica marxista leninista desde un pequeño país subdesarrollado y a noventa millas de los Estados Unidos. Antimperialista profundo y amigo del pueblo norteamericano, supo ver las diferencias entre pueblo y sistema hegemónico imperialista, quizás en un futuro cercano, cuando su obra se difunda en la nación del norte, el pueblo estadounidense reconozca que FIDEL, al igual que Martí, fueron dos grandes amigos de su pueblo.

 

Cuba, trinchera antimperialista, mercenarios frustrados e imperio enloquecido.

Somos isla revolucionaria; rebelde e insumisa; disidente de imperios y lamebotas estériles, olímpicos ignorantes con pretensiones de sepultar siglo y medio de Revolución Cespedista, Martiana y Fidelista.

#SomosContinuidad de la #RevolucionCubana; mientras todo un pueblo #VamosPorMas, sin traicionar la historia ni torcer el rumbo victorioso trazado por Fidel; el mundo mira con espanto y temor cómo las sombras del fascismo regresan peligrosamente encarnado en tribunales burgueses que pisotean la verdad y asesinan la justicia en interes del capital; fascismo de nuevo rostro en presidentes que preconizan la discriminación, la superioridad de grupos elegidos sobre otros, el racismo, la xenofobia; cultores sin antifaz de la violencia, torturas, dictaduras militares, bloqueos genocidas y guerras de conquista.

Son tiempos de inmoralidad galopante, ética vendida al mejor postor de un capitalismo decadente y asesino del futuro de la especie humana. Un sistema totalitario que impone mediante sus medios de desinformación global una falsa libertad que encubre sútilmente la deshumanización de las mayorías que producen la riqueza que se despilfarran en un primer mundo abarrotado de mercancías y egoísmos.

Dentro de esta peligrosa carrera imperial; los poderes del capitalismo mundial lanza sarpasos contra aquellos que en el mundo, al igual que nosotros; defienden en una resistencia heroica y tenaz el derecho a labrar sus propios caminos; diferentes al modelo de sumisión y dependencia.

Para detener la caída de la hegemonía yanqui; los Estados Unidos es hoy el Estado que de una u otra formas financia el terrorismo que asola al oriente medio, las bandas paramilitares en Colombia; el tráfico de drogas a nivel global, el genocidio al pueblo palestino, la ofensiva neoliberal en América latina, el posible estancamiento económico mundial debido a la estúpida guerra comercial contra una China indetenible; el resquebrajamiento de la Unión Europea con el brexit inglés, el deseo a toda marcha de una guerra contra Venezuela ante la indiscutible solidez del chavismo y la mediocridad de su quinta columna pitiyanqui que ha dejado al tío Sam mal parado; así como el despilfarro de invertir decenas de millones de dólares en subvertir y derrocar a nuestra revolución.

En nuestro caso, el mounstro que siempre nos ha despreciado mantiene artificialmente a un ejército de bestias y trolles amamantados con el erario público en una especie de zoológico jurásico y cavernícola anticubano donde se adiestran como parte de las fuerzas oscuras que sufraga y arma el imperio para imponer su hegemonía facista. Estos sietemesinos cabalgan con el veneno de los fake news desde mucho antes que dichas palabras se convirtieran en moda actual.

Es la época de la oscuridad; de mercenarios disfrazados de demócratas y luchadores por la libertad para esconder un pasado de asesinos de jóvenes alfabetizadores, campesinos y obreros que solo deseaban vivir en paz, de aquellos que se ufanaban de asesinar a más de setenta personas inocentes en pleno vuelo de un avión civil cubano; estos que usan las máscaras para encubrir su verdadero rostro antihumano son legítimos herederos del batistato que masacró a más de veinte mil cubanos y que huyeron como ratas al triunfar luminosamente un primero de enero de 1959 la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes; dejando en su estampida cagastrófica y nauseabunda sus propiedades mal habidas que hoy en sus retorcidas esperanzas creen que la ley garrote de la Helms-Burton les devolverá sus expropiedades.

Pero en su fuero interno saben que es imposible. De ahí viene el porqué chillan y revientan en las redes sociales cual chinches atestados de odios, amarguras, fracasos y frustraciones cuando mostramos a Cuba tal cual como es; con sus luces y sombras de un pueblo curtido en la defensa de su identidad y conquistas sociales ganadas en Revolución a pesar de bloqueos yanquis, invasiones, crisis de octubre, guerra bacteriológica criminal, leyes extraterritoriales, derrumbe de la URSS y período especial. Todo se ha inventado contra Cuba, y porqué; por la única y sencilla razón de que su pueblo ha cometido la herejía de haber roto las cadenas que la condenaban a ser una neocolonia yanqui y decidió contra viento y marea construir su propio camino; lograr la mayor justicia social para Cuba y para el mundo, es nuestra razón de ser; nuestra utopía realizable y por ello condenados de por vida a ser vitupereados, difamados, blasfemados y demonizados por aquellos que sin argumentos ni verdades pero con la billetera mercenaria y anexionista abultada tienen el guión ordenado por su amo de fabricar otra realidad paralela que sea afín al interés hegemónico de manipular todo sobre Cuba.

Pero aquí estamos, pesele a quien le pese seguimos construyendo nuestra nación. La locura ezquisofrénica se expande como pandemia en el zoológico jurásico y cavernícola anticubano ante la cruda realidad de que su predominio en las redes sociales ha cesado y tiene que remorderse sus mentiras aplastadas por la verdad revolucionaria nacidas desde el pueblo cubano. La maquinaria yanqui invierte millones en la internet para empañar a Cuba, es tanta la fuerza de nuestra nación que el imperio ha puesto todo su mecanismo de dominación ideológico y cultural para invisibilizar los logros cubanos mientras manipula verdades, miente repetidamente y busca con lupa mediática los problemas para amplificarlos de manera manipulada por el mundo.

 En esta batalla las trincheras están bien definidas, estamos en la trinchera de los que defienden a Cuba y tienen muy claro el concepto de Revolución dado por nuestro Comandante en Jefe eterno; del lado de allá el enemigo histórico de Cuba, el que intentó comprarnos en más de una ocasión cuando eramos colonia española, el que persiguió a los independentistas cubanos arguyendo una ley de neutralidad mientras proveía de recursos bélicos a España, el que prohibió la entrada de los mambises a Santiago de Cuba e impuso la enmienda Platt en la constitución para intervenir cada vez que desearan en su neocolonia. Ahora en pleno siglo XXI la batalla por mantener nuestra independencia sigue siendo vital e imprescindible; solo una Revolución socialista es capaz de hacerle frente a hegemonismos yanquis, lo hemos demostrado en seis décadas de confrontación por parte del poder yanqui que ve imposible que Cuba sea gobernada por los cubanos sin intromisiones del norte; el pequeño David a 90 millas de Goliath se mantiene libre e independiente haciendole frente con su onda de Patria o Muerte a las apetencias de engullirnos. #CubaEsNuestra.

Fiesta por el 26 de julio en toda Cuba. La estúpida decisión de algunos mercenarios en provocar una supuesta rebeldía hace unos días atras y sueños descabellados de ignorantes trasnochados.

Ya Cuba entera está en 26, festejando el día de la rebeldía nacional y recordando cómo un puñado de jóvenes encabezados por el jóven Fidel Castro Ruz limpiaba la afrenta a nuestro apóstol Martí en el año de su centenario, cuando el sátrapa de Fulgencio Batista robaba con su golpe de estado la tranquilidad del pueblo cubano.
Han pasado muchos años desde aquella fecha, cuando en 1953 los carnavales santiagueros cobijaron el comienzo de la Revolución que no pararía ni tomaría un minuto de descanzo hasta no ver la victoria el primero de enero de 1959.
El cuartel Moncada en Santiago de Cuba, y el de Carlos Manuel de Céspedes en la ciudad de Bayamo serían los objetivos más importantes de la acción armada, para después, lograda la victoria, alzarse en la Sierra Maestra con las armas arrebatadas a la dictadura.
La acción fracasó tácticamente, pero encendió el motor pequeño que echaría a andar a todo un pueblo. Fidel no se equivocaría, había comenzado una verdadera revolución que cambiaría no solo la historia de nuestro archipiélago, sino que sería faro y guía de todos los hombres y mujeres que en años posteriores lucharían por la definitiva emancipación latinoamericana frente a gobiernos dictatoriales proimperiales, o aquellos que en otras tierras combatian contra el colonialismo de potencias imperiales.
Del Moncada al juicio y el documento de verdad irrebatible titulado por Fidel La Historia me Absolverá en su autodefensa. De allí al Presidio Modelo en la isla de Pinos, hoy isla de la Juventud. Vendría la amnistía por la poderosa fuerza del pueblo, el exilio a México ante la falta de garantías para la vida, la concreción de la expedición, la mágica frase premonitoria de Fidel cuando dijo que en el 56 seríamos héroes o seríamos mártires, la expedición de 82 expedicionarios en el legendario yate Granma, la travesía del siglo, el dos de diciembre de ese mismo año el desembarco en la provincia de Oriente, en la actual provincia Granma, la dispersión de Alegría de Pío, el encuentro de Cinco Palmas, los primeros combates, La Plata, El Uvero, la ofensiva batistiana, solo unos cientos de rebeldes mal armados contra miles de efectivos, la derrota de la dictadura en la Sierra Maestra, la contra ofensiva rebelde, la invasión hacia occidente rememorando a los mambises, Camilo y Che, la guerra en las ciudades, la clandestinidad, las torturas y asesinatos, el baño de sangre de Batista, los veinte mil cubanos que ofrendaron sus vidas y la victoria el primero de enero de 1959.

En la actualidad en este mismo mes de julio, algunos trasnochados que se mantienen rayando en la imbecilidad deliraban con un supuesto día 13 de rebeldía nacional donde el pueblo cubano saldría a las calles para demostrar que estaba en contra de la Revolución. Pues ese sábado realmente no sucedió nada. Las redes sociales estaban tranquilas, los mercenarios casi todos invisibles, no se dejaban escuchar. Hasta que comenzaron sus justificaciones, y la risa del lado de la trinchera antimperialista no se hacia esperar. No salieron a manifestarse porque según ellos había un gigantesco apagón en toda Cuba, y uno a preguntarse el nivel de bobería de estos gusanos, cuándo ha hecho falta la electricidad para hacer una manifestación, o acaso los móviles de estos coprófagos necesitaban un cable todo el tiempo a la subestación eléctrica.

Pues el 13, escogido porque se restaba al 26 de julio precisamente la mitad, trece de julio (en esa manera de pensar tan mediocre estos que han cogido mal las clases de manipulación de la verdad restaban en su promoción publicitaria todo lo que supuestamente deseaban sumar) en la ciudad de Cárdenas alguna de sus calles estaban al tope de personas, pero no precisamente porque secundaban a los contrarrevolucionario, nada por el estilo, se festejaban los carnavales. Lo más que hcieron estos trasnochados fueron subir algunos videos ya viejos, pero que intentaban pasarlo por nuevos, y nosotros riéndonos, pensando que a lo mejor estaban flojo de dinero y sus acciones en todo caso era para ganarse los fulitas de la semana o del mes, si antes otro más pícaro no se los robaba (en esa podrida viña, hay todo lo malo que pueda darse sobre la faz de la tierra).

Y así, entre ignorantes anda ese mundo mercenario y anexionista, derrotados un 13 de julio y vueltos a derrotar como siempre ha sido, todos los 26 de julio.

¿Porqué el odio ciego e irracional a la invencible revolución cubana por parte de los gobiernos yanquis y sus mercenarios pagados o por cuenta propia?

¿Aguna vez nos hemos preguntado del porqué de tanto odio por parte de los enemigos de la Revolución cubana para todo aquello que tenga que ver con nosotros?; pienso en los batistianos y toda la banda de corruptos y ladrones que engordaban los bolsillos a la sombra de la dictadura sangrienta amamantada por la democracia yanqui; aquellos que huyeron como verdaderas ratas en el mismo 1959 ante el triunfo de los que nunca tuvieron nada; pienso en sus descendientes ideológicos añorozos de ver en tierra cubana el plan de machete de la guardia rural al guajiro que se revelaba contra el abuso de los geófagos y políticos; a la Cuba con sus parques donde se delimitaba perfectamente por donde caminar atendiendo al color de la piel; esa Cuba deslumbrante; paraíso terrenal caribeño para los poderosos y tierra de personas analfabetas y maestros sin escuelas; de niños desnutridos y llenos de parásitos en medio de vitrinas atestadas de mercancia venida en su mayoría del norte; de tiempo muerto; bien muerto al terminar la zafra azucarera, de niños limpiabotas y hombres sin trabajo; de la compra del voto a cambio de una cama en un hospital (y después; no me acuerdo quién eres), del gansterismo y el sicariato, del despojo del presupuesto de educación engordando bolsillos; de la famosa botella, de la represión a los sindicatos y asesinatos de líderes sindicales, de esa Cuba donde el marine faltaba el respeto a José Martí y la policia reprimia con rabia a la juventud que exigia el desagrabio; de una Cuba suspeditada política y económicamente a los intereses yanquis desde lo más mínimo impensable hasta las decisiones más importante –el embajador yanqui era en no pocas ocasiones el presidente de Cuba–; de intervenciones yanquis cada vez que esta tierra no cumplía debidamente lo ordenado desde Washington, de un campo totalmente olvidado y de montañas con disímiles cementerios de pobres que no alcanzaron a ver un médico en la ciudad…
Esa Cuba que conozco por imágenes y lecturas la desean con impaciencia aquellos que esperan por ver a la Revolución derrotada y aniquilada. Su discurso almibarado de supuesta sociedad ideal antes del 59 basándose en estadísticas de la época que sitúan a Cuba como un país entre los primeros en la región olvidan olímpicamente la extrema desigualdad en el país así como ciertas estadísticas !también de la época¡ ¿curioso verdad? que ponen en evidencia el terrible cuadro social de depauperación galopante que aniquilaba el desarrollo de amplios sectores de la población cubana.
Entonces; ¿porqué el odio?…. Nada más fácil de responder; el odio viene precisamente porque por primera vez en la historia de América, un pueblo decidió con voz propia llevar a cabo una Revolución social que cortó los lazos de sumisión (en todos los sentidos) con los Estados Unidos y ese acto de liberación presupone el mayor desafío que se le hace a un país que ejerce la hegemonía en el mundo; acostumbrado a imponer por la fuerza sus intereses, a ver por encima del hombro a paises poderosos que no se atreverían a hacer lo que ha hecho Cuba en todos estos años de Revolución. El odio viene de nuestra resistencia; nos temen porque somos el ejemplo de que podemos vencer siendo pequeños; por ello nos bloquean, para que no podamos desarrollar al máximo nuestro sistema que demuestra en lo social, aun con las penurias económicas que es mejor al capitalista. De allí proviene el odio, de nuestro ejemplo y de la fuerza que tiene el socialismo para hacer una sociedad mucho más justa.

La derrota mercenaria en playa Girón el 19 de abril de 1961 supuso la victoria de David sobre Goliat; la esperanza convertida en realidad de que los pueblos pequeños podían aspirar a ser verdaderamente libres e independientes.
La continuidad de la Revolución Cubana desagrada a los enemigos de Cuba porque aunque no lo reconozcan se dan cuenta que la revolución continua arraigada en las nuevas generaciones de cubanos.
Fidel entra a La Habana el 8 de enero de 1959; una nueva época comenzaba no solo en Cuba; se encendía un nuevo faro para los pueblos de América latina, África y Asia que luchaban por sus independencias.
Cada día la maquinaria mediática de los centros de poder hegemónicos expanden desinformación con respecto a los países que no se doblegan al gran capital; Cuba, Nicaragua y Venezuela en la región son acribillados con fake news.

Nuevo Girón del pueblo cubano frente a decrépitos y nuevos mercenarios. Hoy como ayer ignoran las verdades de la historia heroica del pueblo cubano.

Hoy 17 de abril del 2019 en la ciudad de Miami el terrorista de vieja data Jhon Bolton se reunió con la escoria mercenaria derrotada hace 58 años atrás para dar a conocer nuevas medidas que refuerzan el bloqueo contra Cuba. Han escogido mal el día; han encadenado en una especie de puente temporal dos fracasos contundentes; el de Girón y ahora este; que se sumará a todos los demás que han cosechado todas las administraciones yanquis desde el 1ero de enero de 1959 hasta la actualidad; tanto en la esfera económica como en la ideológica y cultural las ambiciones de recolonizarnos fracasarán. Es ridículo y patético exponer ante los mercenarios que cambiamos por compotas que esta administración terminaría el trabajo de hace 58 años; que le quedan pocas horas al socialismo; que después que caiga Venezuela caerá Cuba; toda la ignorancia y olvido de la verdad histórica reconcentrado en estos terroristas les impide tener un mínimo de raciocinio. Y Pompeo no se queda atrás para apretar las tuercas; más de lo mismo…
Ocurre igual en las redes sociales, los mercenarios pagados o por cuenta propia hieden de odio ante la verdad de Cuba que los revolucionarios comparten con el mundo en las redes sociales. La manipulación de la verdad es tan burda y mediocre que no pocas veces provoca el hazmerreír de los internautas que conocen la realidad; lo cual supone una total ignorancia supina de aquellos que en su afán de engañar al mundo se mantienen descolocados y desfasados de la actualidad; han quedado en una retórica obsoleta e insostenible; por lo que lo único que les queda es vomitar sus odios contra todo lo que se desvie de la línea reaccionaria y guerrerista contra Cuba; el uso permanente de las ofensas personales e insultos a aquellos internautas que exponen un punto de vista diferente a la contrarrevolución rabiosa, que como jauría salvaje caen en manada histérica sobre la verdad que desean silenciar por cualquier modo demuestran la falta de argumentos de una minoría que añora la Cuba neocolonial que existió antes de 1959. La verdad ofende a los que atacan a Cuba; al no estar a su lado se pliegan a la administración yanqui al hacer de la mentira y manipulación su órgano oficial de desinformación global.
Ante estos especímenes propios del zoológico jurásico cavernícola anticubano las mujeres y hombres con decoro y ética continuarán defendiendo nuestra Revolución con las armas de la verdad, como nos enseñó nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Rúz; desmontando las mentiras y dando a conocer nuestra realidad. Los cubanos somos los que gobernamos en Cuba; los que decidimos en Cuba, los que hacemos y aprobamos sus leyes; somos a fin de cuenta los que defendemos Cuba.

El invicto Comandante en Jefe de la Revolución cubana nos enseñó muy bien el camino a seguir para continuar la revolución victoriosa.
La continuidad de la revolución está segura en las generaciones que toman el mando en las decisiones del Estado y del gobierno. Nuestro presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez lleva adelante la obra revolucionaria.

Venezuela resiste, una vez más David vs Goliat; aires de guerra imperial, patrañas de vendepatrias, aliados vs pueblos.

La mentira repetida hasta el cansancio por los que desean la intervención de que Maduro está solo se desmorona.

En defensa de la Revolución y la patria venezolana; acto contra la intervención.

 

Una vez más el imperio yanqui se apresta a invadir a una nación soberana en nuestra región de latinoamérica. Una vez más un pueblo que por derecho propio construye su independencia y soberanía se ve imposibilitado a desarrollar plenamente sus aspiraciones debido al gigante de siete leguas que ve a nuestros pueblos como su patio trasero. Una vez más la historia de genuflexión de gobiernos oligarcas que se pliegan como marionetas a los dictados imperiales que emanan del norte cercan a un gobierno revolucionario que lleva a sus espaldas el único pecado de salirse del libreto gustoso tejido desde Washington para labrar su propio camino de justicia social y esperanza a los pueblos del mundo.

Lo que ocurre hoy en Venezuela le ocurrió a Cuba a principios de la década del sesenta del siglo pasado, cuando fué expulsada de la desprestigiada OEA, cuando fué aislada como oveja negra del redil latinoamericano y posteriormente invadida por bahía de Cochinos, lugar donde el imperialismo obtuvo su primera gran derrota en América Latina.

No espero que los acontecimientos se reproduscan exactamente, no deseo una invasión de yanqui y mercenarios aliados a nuestros amigos venezolanos. Deseo la paz y que las confrontaciones solo queden en el campo de las ideas; que el diálogo sea la manera de resolver los conflictos externos e internos; pero no peco de exagerado en explicarle a mis amigos mi punto de vista sobre la actual coyuntura que vive Venezuela.

A mi entender estos hijos de puta ya la tienen sentenciada y solo están afinando los mecanismos de la intervención para lanzarse como fieras sobre la tierra de Bolivar. La intervención yanqui al estilo moderno de alianzas militares donde el poderío norteamericano a veces ni se ve pero que es el jefe a la sombra brindando apoyo logístico y de inteligencia con toda su parafernalia tecnológica de muerte y el mínimo uso de efectivos vivos para minimizar las muertes que tanto daño hacen dentro de la opinión pública;-los muertos lo pondrán los pueblos de los gobiernos títeres-; está casi lista. La opinión pública internacional está sobresaturada sobre la “cruel dictadura de Maduro”, aunque la prensa rabiosamente antivenezolana continua emitiendo toda información manipulada desde Caracas, aunque la muerte de periodistas no ocurra en Venezuela, ni las desapariciones o muerte de líderes sociales sea “normal” en Colombia y otros estados “democráticos”.

No obstante, el gobierno revolucionario de Maduro y su unión cívico-militar continua ganando batallas y tiene apoyo internacional; no se han dejado tomar las calles por aquellos que desean implantar el terror, ante cada golpe dan una contundente respuesta que deja anodadado al enemigo y dan muestra que están dispuestos a defender hasta las últimas consecuencias su revoluciónrevolución, ejemplo de ello fue la derrota de la supuesta “ayuda humanitaria” que no pasó, descubriéndose la realidad del cargamento (clavos, alambres, artefactos para sembrar el terror con guarimbas en las ciudades fronterizas), la derrota en el Consejo de Seguridad de la ONU de las maquinaciones yanquis por segunda vez consecutiva y las contundentes respuestas del canciller Jorge Arreaza; las megamarchas chavistas a favor de la no intervención y la paz, pero al mismo tiempo es la demostración de que se defiende a su gobierno.

El sabotaje al sistema eléctrico es una muestra más de que Estados Unidos lleva a cabo (sin careta alguna) la planificación de toda esta guerra no convencional contra Venezuela.

El pueblo bolivariano lleva a cabo la defensa de la soberanía de las naciones del tercer mundo en esta hora crucial para la humanidad. Está demostrando que es posible defender la integridad nacional y los intereses de naciones que no se pliegan a imperios que tratan de imponer la fuerza en las relaciones internacionales. En este pulseo definitorio entre David y Goliat todos los pueblos del mundo deben apoyar a Venezuela; si ella cae derrotada por superioridad de fuerza bruta, la esperanza de mejoras para todos desaparecerá del horizonte humano por muchas décadas más; si triunfa, el poder del mayor imperio que ha existido en la humanidad por todos los tiempos que han transcurrido, se verá disminuido grandemente y las causas progresistas resurgirán en los pueblos.

 

Clases magistrales de defensa revolucionaria en el Consejo de Seguridad Permanente de la ONU por el Canciller de la República Bolivariana de Venezuela y estocada final al golpe de Estado con el discuro del presidente Nicolás Maduro Moro en acto multitudinario en contra de la intervención extranjera en Venezuela. Del 26 de enero al 23 de febrero.

La mentira repetida hasta el cansancio por los que desean la intervención de que Maduro está solo se desmorona.

En defensa de la Revolución y la patria venezolana; acto contra la intervención.


El sábado 26 de enero de este año en la Organización de Naciones Unidas (ONU) el digno canciller de la República Bolivariana de Venezuela Jorge Arreaza intervenía en el Consejo de Seguridad de la ONU para desenmascarar el burdo golpe mediático que los países alienados a la  política injerencista del capital estadounidense realizan descaradamente con el único fin de destruir al Estado venezolano y apropiarse de la primera reserva energética de la Tierra.
En esa reunión donde se pretendía por parte del gobierno de Estados Unidos llegar a la masa crítica deseable en el terreno diplomático para aislar al gobierno bolivariano (de antemano sabían que Rusia y China vetarían cualquier resolución de condena) la contundente respuesta de 19 países que hicieron uso de la palabra para defender la no injerencia en los asuntos internos de Venezuela y la falta de argumentos por parte de EUA para imponer que lo que acontecía en ese hermano país ponía en peligro el orden internacional decidio que los pretendidos “ultimátum infantiles” por parte de ex metrópolis imperiales quedaran como solo una muestra de la desfachatez de unos gobiernos que se creen ser superiores y perfectos, mientras nosotros seguimos siendo una “mezcla de indios y negros” listos para ser explotados por el primer mundo.
Pues el representante de la mezcla de “indios y negros” venezolano puso el listón bien alto con su perfecta pieza oratoria, dejando totalmente al desnudo las verdades que no se dicen, las verdades que se silencian por parte del andamiaje global de desinformación y manipulación capitalista. Quedará para la historia la frase ” Estados Unidos no está detrás del golpe; está delante del golpe vs Venezuela”. El discurso de Jorge Arreaza clasifica como clase magistral sobre la actualidad política, económica e histórica del enfrentamiento entre un pueblo que estuvo antes en las garras de los poderes imperiales y que que defiende desde que triunfó Chávez hasta las últimas consecuencias su soberanía y libertad frente a paises opresores que legitiman el uso de la fuerza (de manera sútil o abierta) para reconquistar riquezas perdidas. Fue un discurso donde el que intentaba acusar quedó acusado; demostrada cómo a lo largo de la historia los Estados Unidos han ejercido la intervención en América Latina en disímiles ocasiones como herramienta imperial para imponer sus designios.
No faltó el turno a la vieja, desprestigiada y secundona Europa; con fina ironía el canciller se preguntaba cómo era posible que estos países promocionándose siempre como entes respetables de la legalidad, la democracia y los derechos humanos cometieran tal bajeza de dar como verdad las mentiras más burdas inventadas en las oficinas refrigeradas del imperio yanqui. Para Arreaza le es fácil comprender que en la región latinoamericana las presiones y zancadillas de este gigante de siete leguas extorcione fácilmente a gobiernos oligarcas que por mucho menos están prestos a lamerle las botas del amo en espera de ser retribuido, cual hienas que esperan las sobras que quedan del cadáver; ¿”pero Europa”?, se preguntaba. Nada; la Unión Europea una vez más a pesar de su poder económico seguirá siendo perro fiel de la estrategia geopolítica de los Estados Unidos, cuando de derrocar gobiernos de paises del tercer mundo se trate; o más bien este hecho demuestra una vez más que en las relaciones internacionales aunque la diplomacia se vista de seda, la cruda realidad sigue siendo en sus esencias tan parecida a lo que acontecía cuando de al lado de acá todos eramos súbdito de alguna corona del viejo continente.
Veintiocho días después del discurso del canciller venezolano en el Consejo de Seguridad de la ONU la política injerencista ha escalado su nivel de virulencia contra el pueblo venezolano; está muy claro los caminos que han tomado los que persisten en derrocar por la fuerza al gobierno de Maduro; los bandos están bien delimitados; del lado de aca los que defienden la paz y la no injerencia en los asuntos internos de Venezuela y del lado de haya aquellos que apuestan por una guerra genocida y criminal sobre la tierra bolivariana, los que apuestan por el bloqueo que provoque el descontento inducido de las fuerzas que hacen la Revolución, los que apuestan por una guerra civil entre venezolanos para tener la justificación e intervenir “humanitariamente” y despedacen con fosforo vivo a ciudades como ocurrió en la heróica Faluya de Irak. Ningún artista e intelectual que ha hecho negocio con la vida de millones de venezolanos siendo párticipe de las herramientas que se vale el imperio para intervenir podrá alegar desconocer la realidad; esos millones en sus bolsillos tienen el olor a sangre de inocentes en una posible guerra; ¿ desconocimiento? ¿porqué la cruz roja colombiana no se hizo cómplice de esa supuesta “ayuda humanitaria”; porque el tufo a manipulación política es tan evidente que ni aun toda la campaña de manipulación global ha logrado esconder el veneno (y no es solo metáfora, estos hijos de puta buscaron alimento no apto para el consumo humano).
El discurso de Nicolás Maduro el pasado 23 de febrero cierra con broche de oro la lucha revolucionaria en Venezuela en estos primeros dos meses del 2019; ante la arremetida imperial del saurio mayor Trump vociferando en Miami que el socialismo en América sería derrotado a como de lugar al peor estilo de la guerra fría, desde Venezuela se le responde con la defensa rodilla en tierra de la revolución bolivariana; y ante la posibilidad de una desgracia a Maduro, el presidente dio la orden clara que el pueblo en unión cívico militar saliera a las calles del país para defender la revolución socialista; la mejor respuesta a un imperio; y ayer en el Consejo de Seguridad de la ONU vuelve Venezuela en voz de Arreaza a desenmascarar la mentira que EUA le impone al mundo sobre Venezuela y vuelven a ser derrotados. Tal parece ser que en su afán de mantener su hegemonía en franca decadencia, el gobierno yanqui pretende reinstalar la política de garrotes y cañoneras; sin darse cuenta que los tiempos son otros y que ha escogido un bravo pueblo que no admite volver al yugo imperial.

¡Que Viva VENEZUELA! los pueblos te acompañan en tu lucha.