Carta @gmail.com entre Madrid y La Habana.
…Este mes es demasiado caluroso, demasiada humedad en el ambiente, demasiada temperatura, mucho Sol y para colmo un trabajo que se pone cada día más incómodo. Cualquiera estaría loca por llegar a casa pero yo para qué quiero llegar; para encontrarme con un hombre que dice ser mi marido, lo único que sabe hacer es comer como un cerdo, ver la televisión como un trastornado, tirarse pedos a diestra y siniestra y tener sexo conmigo una vez si acaso a la semana al estilo del conejo.
La vida es una mierda diría yo, pero se que percibo mal. No es la vida la que está así, soy yo la que está en el fondo del pozo, en una especie de letargo trashumante, a veces me creo que soy un bicho hembra extraterrestre que la dejaron escondida aquí en la Tierra esperando tiempos mejores para su se especie, porque a pesar de todos los sinsabores no caigo en la depresión ni en el suicidio, sigo la mayoría de las veces como si no pasara nada. De vez en cuando salgo de farra con algunas amistades del trabajo, algunas veces tengo sexo con algún que otro amigo complaciente que después de gozar me cogen miedo cuando me escuchan hablar sobre visiones de extraterrestres, la quinta dimensión en la Tierra, el triángulo de las Bermudas o los misterios de los templarios. Creen en menos de treinta minutos de que yo estoy loca, pero no es cierto, solo deseo impresionar a los hombres, porqué, pues porque siguen siendo machistas y después que te echan un polvo cuando te ven extasiada se creen que son nuestros dueños. Pues es en ese momento que saco a relucir mis dotes de histrionismo, el curso de actuación para principiantes y los dos libros de Estanislavski que me regaló Benigno del Toro cuando lo conocí en el festival del nuevo cine latinoamericano en La Habana. Pues empiezo allí mismo en la cama a decir con gestos todo lo que conozco sobre los temas que ya comenté, y no habia habido alguno que resistiera mis embestidas. He incluso uno de aquellos me preguntó con evidente nerviosismo si yo padecía de esquizofrenia, el muy pelotudo siendo médico con experiencia creyó ver la patología retratada en mi cara; solo que antes de comerse el pastel no reparó en mi enfermedad. Tuve que contener la risa, le dije que me trataba hacia unos años pero que nunca había tenido una crisis en medio de sexo y orgasmos, que no se preocupara. Lo que fué aquello, su nerviosismo no tenía límites. Me pidió disculpa, se acordó que su queridísima mujer lo esperaba en la casa para celebrar no se qué aniversario, se puso la ropa como pudo y yo haciendo lo imposible porque se quedara. Ese médico con su apuro me regaló una billetera con tres cientos euros. Jamás lo volví a ver aunque por el móvil le dije que esperaba a que viniera para que la recogiera.
Pero llegastes un buen día a un Madrid recontra frío desde la calurosa Habana. Vinistes precisamente a casa de una amiga tuya, a pasarte unos diez días cobrando amistosamente la estadía que ella había echo en tu apartamento tres meses antes. Quién se iba a imaginar que tu amiga es también de las mías, de las que van de farras conmigo a cualquier lugar. Pues ese día ella te presentó ante mi, yo dije algo tonto para congraciarme contigo, no me acuerdo si era de que los cubanos mulatos eran calientes y tu me respondistes que los blancos también. Yo soy pura inquisidora, después de la risa volví a arremeter contra ti diciendo de que ningún blanquito tenía el miembro como los de descendencia africana, me reí, quería hacer la noche contigo, con el cubano que no llevaba ni diez horas en España; en verdad tu me habías caído superbien. Pues tu respuesta me dejó pensando, eso de que tu no eras de los que ladraba ni se vendía como pan caliente, que te gustaba morder en silencio y que después si el pan estaba bueno y caliente te podías quedar con él me pareció que podía ser una estratagema para ligar pareja escondiendo el machismo que ustedes llevan en los genes, pero al mismo tiempo pensé que podías ser un tipo diferente y eso, -loco-, es lo que provocó que al otro día estuvieras en mi cama intercambiando todos los goces que entre un hombre y una mujer puede haber.
Te ríes ahora, pues cuando terminamos por segunda vez y te sentías satisfecho, -claro que yo también amor-, pues puse en práctica lo que te dije antes. Tu me escuchabas, a veces sonreias, afirmaba con la cabeza, tenías puesto toda tu atención a lo que yo con mi locura preconcebida te explicaba. Respetastes mi condición de escuchar todo lo que yo tenía que decir sin interrumpirme. Era el primer hombre que me dejaba explicar y no trataba de interrumpir mi monólogo descocado. Al terminar me seguías mirando, y no mirabas a mis tetas que aun estaban al aire, mirabas profundamente a mis ojos. Me dije qué tiene este hombre. A la pregunta mía de qué te parece me respondistes con toda tu verdad que tenías a mano, jamás se me podrá olvidar que me dijistes, “estas totalmente loca Laura, eso te hace diferente, estoy buscando hace años a una soñadora y creo que ha sido aquí en España donde la he encontrado, quién me lo iba a decir que a miles de kilómetros de mi isla iba a encontrar el verdadero amor en una andaluza de pura sepa”. Sabes, al terminar esa larga frase casi te mando para el coño de tu madre, de dónde habías sacado que yo era andaluza ni qué ocho cuarto. Pero maldito como eres, lo digistes de una forma y con esa mirada que me desordenas siempre. Solo atiné a meterme de nuevo en la cama y besar una vez más tu boca. Me dije que este es el primer macho que no huye de esta hembra, quizás quien sabe la alineación de los planetas y las estrellas, la crisis económica de este país de mierda y un marido que no sirve ni para follar me hayan hecho chocar con un comunista; -pues si Andrés-; con menos de lo que me contastes el primer día que nos conocimos, en España te clavan en la cruz por comunista, empezando por esa izquierda falangista que arremeten contra tu país y Venezuela como el peor de los burgueses.
Pues siguiendo el hilo de la conversación, me dije que si la suerte había hecho que chocara con un comunista; tan soñador que aceptara mis locuras y disparates con esa profundidad de pensamiento pues entraría en ese cauce arroyador en la cual estamos todavía pasados más de tres años de aquella primera vez que tu me explicastes después que realmente pensabas que la española podía tener un tornillo algo flojo pero que esa frescura en la cama sumándole la fuerza erotizante conque defendía mis teorías bien valía no dejar este enamoramiento. Entonces nada amor, a veces vivimos en tu casa y otras en la mia, a veces la española está en Cuba la bella y otras es el cubano quien duerme en la península ibérica. De mi ex marido, cuando lo supo el muy gilipollas como que se alegró de mi decisión y yo también, según tú en Cuba esa noticia puede acarrear hechos de sangre, yo digo que es cosa de la sangre de ustedes los latinos, son calientes, amorosos, enervantes.
Te quiero mucho amor, en estos tres años es la primera vez que tenemos que separarnos por unos días. Te digo que estoy terminando el libro, estoy en las últimas páginas. Te lo dedicaré a ti, a mi cubano loco, lindo y maldito que me ha echo la vida feliz.
**PD… ¿Amor, la postdata se usa en los correos@?,…. A mi me encantan, …. Es nada, parte de mis locuras que tengo contigo; recuerda lo que te pedí que me traigas de allá, excepto el malecón de La Habana y una mulata cualquier otra cosa de la que nos gusta….
Te amo, te deseo mucho.
