Decreto 349/2018; antídoto contra la falsa cultura ¿Porqué se le ataca, quienes la atacan?
El 20 de abril de 2018 salía a la luz pública en la Gaceta Oficial de la República de Cuba el decreto 349/2018 “Contravenciones de las Regulaciones en Materia de Política Cultural y sobre la prestación de Servicios Artísticos” que comenzaría hacerse efectivo pasado 150 días después de publicado.
Desde que es dado a conocer; el decreto ha sido ferozmente atacado en las redes sociales por los enemigos de la Revolución cubana; tildándolo como una nueva ley que elimina la “libertad de creación” de los artistas cubanos. Vociferan y se expresan de manera tal que pareciera que ha llegado el fin de los tiempos de los intelectuales que habitan la isla.. En su desesperado intento de legitimar su ofensiva mediática, rememoran épocas ya pasadas de la cultura cubana como aquel quinquenio gris; superada con creces hace ya muchos años.
Entre tanta bulla que se ha hecho y hasta mierda conque se han embadurnado algunos de esos llamados artistas frente al Capitolio Nacional, nadie de los difamadores han puesto ( hasta donde yo sé) ni tan siquiera de forma manipulada algunos de los supuestos artículos e incisos donde según ellos la “dictadura” elimina de un golpe a la cultura cubana. Entonces, tanto ataque mediático contra una ley que si solo se escuchan los ladridos de la contrarrevolución nadie podría conocerla; ¿porqué “ellos” esconden sus “pruebas” irrefutables? ¿Porqué se le ataca?
Es sencillo de responder porqué tanta difamación a un decreto; siempre y cuando se conozca quienes son sus atacantes. Es mi opinión que en estos casos es más importante conocer quienes son los ejecutores de esta campaña anticubana que se ha orquestado alrededor del decreto 349/2018. Tampoco conozco si detrás de estos ataques están los poderes imperiales o es solo un ataque por cuenta propia de la contrarrevolución interna; algo difícil de imaginar en un grupo de apátridas que son simples marionetas de la embajada yanqui u otras de paises occidentales que juegan con derrocar a nuestro Estado socialista.
Los intelectuales cubanos en su mayoría legitiman con su trabajo creador la obra de la Revolución, y no ven en el decreto un ” bloqueo” a su creación. El nuevo decreto es un deseo largamente anhelado por los creadores cubanos que desean desarrollar una cultura alejada de la banalidad y superficialidad conque el capitalismo actual reproduce la llamada “cultura de masas” que enajena y elimina la capacidad de entender y transformar al mundo.
Entre los creadores el decreto podrá ser discutido, enriquecido y esclarecido; pero de lo que estamos claro es que las contravenciones para nada tienen que ver con censuras asfixiantes sobre la producción o creación artística. Ya que nuestros enemigos no desean dar a conocer algunas de esas contravenciones que matarán la cultura nacional, expondré algunas de ellas:
Artículo 3.1 Se considera contravención…()… utilización de los medios audiovisuales muestre en ellos contenido con:
a) uso de los símbolos patrios que contravengan la legislación vigente.
b) pornografía.
c) violencia.
d) lenguaje sexista, vulgar y obseno.
e) discriminación por el color de la piel, género, orientación sexual, discapacidad y cualquier otra lesiva a la dignidad humana.
f) que atente contra el desarrollo de la niñez y la adolescencia y
g) cualquier otro que infrinja las disposiciones legales que regulan el normal desarrollo de nuestra sociedad en materia cultural.
También el inciso a) del artículo 4.1 dice; difunda música ó presentaciones artísticas que genere violencia con lenguaje sexista, vulgar, discriminatorio y obseno…
Entonces, ¿porqué se ataca un decreto que elimina la posibilidad de que se difunda lo peor de las plagas que en la actualidad contaminan a sociedades enteras? donde al rendirsele culto a la violencia, pornografía y discriminación provocan en no pocos casos la reproducción de conductas violentas y maneras de pensar enajenadas de la realidad.
Esos grupos que con fachada de intelectuales atacan una ley sin ni siquiera realizar un análisis serio de la misma no pretenden defender la libertad de creación, ni son ciudadanos preocupados por la censura que dicha ley impondría al desarrollo de la cultura cubana. Estos señores utilizan su retórica contrarrevolucionaria envuelta en celofán de democracia, libertades civiles y derechos humanos para encubrir sus deseos agazapados de destruir a la Revolución cubana. Qué mejor manera de trabajar concienzudamente en destruir los cimientos del socialismo cubano que destruir la cultura nacional con la vulgaridad y banalidad que reproduce el capitalismo diariamente en todos sus espacios de “producción cultural masiva”. Apuestan estos señores de la restauración capitalista que las nuevas generaciones de cubanos acepten los viejos valores podridos y renieguen por desconocimiento, o nula reproducción los nuevos valores de igualdad, justicia social, solidaridad y humanismo que la Revolución cubana ha desarrollado en la sociedad al mismo tiempo en que se enfrenta contra poderes imperiales que hacen hasta lo imposible por verla destruida. Por ello estos señores ven con malos ojos que se le ponga coto a tanta falsa cultura que se reproduce en toda la isla sin que las autoridades pertinentes movieran un dedo. Ahora solo falta que los involucrados en hacer cumplir la ley cumplan con sus funciones y eliminen toda posibilidad de que llegue a la luz pública un producto cultural mediocre y cargado de viejos vicios maquillados para que parezca nuevo.
Los que son contrarios al decreto deberían de una vez y por todas arrancarse sus máscaras y tener el valor de expresar lo que desearían de una vez y por todas; que el capitalismo entre a Cuba por la puerta ancha y sin obstáculos de ningún tipo, que barra toda la cultura revolucionaria y al nuevo altar del mercado se arrodillen todos sin excepción alguna. Entonces millones de cubanos junto a Elpidio Valdez con las armas de nuestra cultura en la mano diríamos “Eso abría que verlo compay”.