
Creí que podría escribir algo sobre el teatro, reconociendo de ante mano que sé muy poco de la historia de esta rama de las artes escénicas atreviéndome a mirar desde la perspectiva de un recién nacido a la afición teatral a observar la vida como si se desarrollara en el escenario de un teatro tan gigante, cuyo espacio pudiera albergar a todas las naciones y pueblos del mundo, desde su génesis hasta el día de hoy. Pensé que sus grandes personajes que mueven a las multitudes en el espectáculo no podrían faltar; que no son más que la vida y la muerte; esa linda pareja totalmente diferente –ojo; no confundir con el yin y el yan-; que bailan al unísono en una estrecha línea blanca en medio de un escenario hostil, tanto para la muerte como para la vida.
La muerte es el último gran acto que ejecutamos en la escena; así de sencillo, expiras y ya vendrá otro personaje que de manera delicada te cierre los ojos para que viajes al infinito; digo de manera delicada para que esta obra comience digerible; la cruda realidad es que a veces en el mejor de los mundos posibles gente sin ninguna sensibilidad y con total falta de amor a su profesión pueden dejar a un fallecido con los ojos abiertos; eso pasa también en mi tierra linda, soy testigo de ello.
La vida es donde todos hacen su representación por equis años, mientras que derrochan todas sus energías para decirle al mundo que están vivos. Y no podría faltar el sexo, el orgasmo, el amor, los deseos, la voluptuosidad; el desespero por besar, morder, lamer, desfallecer y penetrar cada orificio que resulte erógeno al conquistador de cuerpos húmedos; horadar los sueños que de manera erecta provocan la chispa del desenfreno sexual y el goce; ya sea heterosexual, bisexual, u homosexual; en parejas, tríos, cuartetos u orgías; qué más da, en un escenario donde como decimos los cubanos, que me quiten lo bailao; porque si la vida es el derroche de energía para saber que estás vivo; hacer el amor o tener sexo; ya sea por puro placer o no, tarifado o dulce regalo, es la manera más explosiva de demostrar que vivimos, en esos breves minutos nos declaramos inconscientemente únicos sobre la Tierra, aunque las malditas estadísticas de algún organismo de la ONU explique brevemente que cada segundo tanta cantidad de miles de personas realizan un contacto sexual.
Un teatro sin platea, porque no hace falta, todos vivimos en el escenario y morimos en él. El techo es el cielo; paraíso para los creyentes y para los ateos sólo será una capa de gases atrapados por la fuerza gravitacional del planeta según la ley de gravitación universal de Newton o atrapados por la deformación del espacio tiempo en el entorno de la Tierra, según Einstein en su teoría de la relatividad general; o todo a la vez para creyentes y ateos. Las paredes aunque existen son invisibles para el ojo humano; están ahí, y no solo paredes, también barrotes, los que nos encierran en nuestro espacio geográfico y natural, a pesar de que podamos abordar un cohete espacial y descender en la superficie del planeta Martes en la próxima década del siglo en que vivimos.
En esta obra gigante que ya dura miles de años, pocas veces se sabe quiénes son los directores, quienes los coreógrafos, los que elaboran las herramientas para mover a las fuerzas que colisionarán estrepitosamente en lucha hasta la muerte por la hegemonía del espacio; así ha sido desde que éramos una horda en el paleolítico hasta la actual en que se usan hachas atómicas que dejan un amargo sabor radioactivo en las pruebas que de vez en cuando los mandamases ejecutan en algún lugar secreto de este teatro llamado planeta Tierra; -aunque de vez en cuando aparecen en escena, trabajan las más de las veces tras bambalina-.
Las obras de teatro necesitan de música; pues en esta hay música para todos los instantes; tradicional, fusionada, mezclada, post y pop, de cámara, rural, urbana, culta, instrumental, religiosa, profana, etc… Y tantas clasificaciones y definiciones que yo las simplifico en música buena o música mala, no importan las divisiones.
Me tomo un diez en mi gran obra individual, sino no pudiera escribir. Descanso mientras escribo; en mi escena principal estoy de vacaciones, no ejecuto subtrama alguno, estoy en stand by; tengo tiempo para dedicarme a golpear los dedos de mis manos en un teclado qwert; escribir mientras desgrano la vida sin ensayar previamente en el escenario al mismo tiempo en que miles de millones de seres humanos sin saberlo actúan en este teatro desde su nacimiento hasta que exhalan el último suspiro; mientras que yo; desde la soledad del escritor los observo y soy poquito menos que Dios, que frente a la hoja repleta de letras enlazadas, puntos y comas aburridos del documento World aún sin título soy el decisor de lo que quedará para esta historia.
…En este instante escribo en un parque, digo, si se le puede llamar así a un cuadrado hormigonado de unos 100 metros cuadrado aproximadamente con dos grandes árboles, tres bancos y una columna tubular metálica que supongo fue una farola. Mientras corre una brisa suave que invita a esto que ahora hago, -escribir-; olvidando por unos instantes el recalcitrante calor de las oficinas sin aire acondicionado.
Desde este mini parque o pequeparque frente a la entrada de la empresa de Construcción Militar Nº4 de Matanzas dos muchachas lindas, aun adolescentes con una niña de poco más de dos años alegran este minúsculo espacio cuasi temporal… Un hombre que de reojo me observa; -cuál es la incógnita, el pelo largo de este calvo; o qué lo que escribe; o qué coño está haciendo este hombre o todo a la vez quedándose con todas las dudas al no preguntar ninguna.
Ahora me encuentro en la terminal de ómnibus de la ciudad de Matanzas, repleta de personas que van a viajar o a intentar viajar, ya se acerca la hora en que mataron a Lola; hombres y mujeres estresados por un pasaje; aquí aunque uno esté quieto se mueve en su inmovilidad, al igual que los átomos que componen tu cuerpo, hay que estar a la viva y observar todo lo que parezca a pasaje, a transporte; porque la trampa está a la orden del día y no pocas veces te golpean y ni te das cuenta; -una linda mulata se levanta y toda su estructura anatómica queda resaltada por su pantalón ajustado que refuerza su sensual trasero y sus caderas-; como es lógico, no solo se miran los pasajes; -lo único que no me gusta a primera vista es el maldito cigarro que fuma, le resta belleza, salud y dinero-; ella se levanta para acercarse a la ventanilla de venta de última hora y yo estratégicamente sentado a menos de dos metros de ella la miro y a escondidas me la voy comiendo poco a poco, para que la fuerza de mi vista no le maltrate la piel. Continuo escribiendo sin ton ni son; mi cuello, mis ojos y mis manos se mueven deseando captarlo todo; -ahora su amiga o linda hermana me hace recordar a Tana; su cara, su color, su silueta sensual; no digo más-; me digo que esta ciudad está abarrotada de buenas hembras, lindas negras, mulatas y blancas que al vestir y caminar están diciendo al mundo entero que aquí si hay cuerpo, si hay deseos de vivir, que nada se esconde; no hay que ser muy imaginativo; las nalgas cimbreantes, las caderas, los muslos y la cintura de cada una de estas preciosuras exponen en todo su esplendor como en un cuadro único cinematográfico la sensualidad de la mujer cubana. Una primavera femenina se hace tangible en cualquier espacio de esta urbe; que según los estudiosos en la materia es la primera ciudad moderna de Cuba; -y yo que pensaba que era mi apartamento lo más moderno-; (tendré que arreglármelas con todos para explicar esta innecesaria incoherencia que no le aporta nada a la estructura de lo que escribo pero que me da la gana de mantenerlo aunque destroce todo lo realizado hasta ahora)…
El vendedor de las pizzas más baratas de vez en cuando ejecuta su pregón resaltando el precio de solo cinco pesos y a no pocas personas tal numerito le dan mala espina; ya me imagino que estarán hechas de material de dudosa procedencia; aunque a fin de cuentas no me importa lo dudoso que sea siempre y cuando no esté echado a perder; total, la época en que lo robado o traficado como quiera que sea al Estado se vendía en voz inaudible ya pasó; ahora para colmo de males (y ganancia de ladrones) el Estado socialista es el que promociona el robo, dispone facilidades al que roba para que venda en tarimas siempre y cuando pague sus impuestos y el pueblo debiendo de caer en las garras de estos hijos de putas que multiplican por dos, tres, cinco veces los precios…. Como alguien muy cercano me comentó; “mira, en Cuba está pasando muy parecido a lo que sucedió en la URSS antes del derrumbe, que los verdaderos revolucionarios estaban atados de pies y manos”; -me molestó aquella afirmación pero solo en mi interior, el que lo decía para nada desea destruir, y coge unos berrinches cuando a las claras suceden cosas que van en contra de la Revolución-; pues me dijo; para que veas un ejemplo, los que antes se fueron de este país traicionando la construcción del socialismo en la isla ahora se dan el lujo de visitar a nuestra tierra y entrar a lugares que ni tu ni yo podemos darnos el lujo de ni tan siquiera pensarlo porque el salario apenas alcanza para lo necesario; esos que ahora invierten en negocios familiares, compran casas o las mandan hacer con un lujo que molesta no pocas veces por la manera escandalosa con que se ostenta el poder del dinero se ríen a la cara de las generaciones que ya sobrepasan los setenta años y corrompen a las nuevas; haaaa, pero el que se quedó en Cuba y no robó un centavo ahora qué tiene; si es jubilado la chequera provoca risa o lástima; por suerte la salud es gratis, pero la calidad de vida está deprimida para aquellos que siendo jóvenes y adolescentes cuando alfabetizaron, pelearon cojonudamente en Girón, enfrentaron a los yanquis en la crisis de octubre o derramaron ríos de sudor en las zafras o en tareas de la defensa hoy son los viejitos que tenemos pasando no pocas necesidades teniendo obligatoriamente que seguir luchando.
Mientras, el que fue o es un bicho y desde alguna posición de administrador o jefe (ejemplos como la gastronomía, comunales, comercio interior, materiales de construcción… etc.); así como aquellos que tuvieron la posibilidad de entrar a una firma extranjera o mixta con acceso a la divisa fuerte y robó y lo tronaron hacia arriba o hacia un lado haciéndose de miles de pesos pues ahora con ese capital mal habido abre su humilde paladarcito; o su pequeñito hostal, todo un negocio totalmente legal; mientras el que defendió a capa y espada la honradez y el decoro así tuviese acceso a valiosos recursos, pues ahora solo le quedarán esas palabras para alimentarse espiritualmente y continuar como el Ché; con la adarga al brazo sin desfallecer, porque aun somos millones los que echan rodilla en tierra y son agradecidos de Fidel a pesar de los pesares, seguimos en la pelea; pero jode que ahora “vale” no el trabajo, no la decencia, la honradez, la moral y la ética sino los contrarios.
Los que con una posición superior de bienestar llegada de manera ilícita u obtenida en el extranjero hablan basura de la Revolución olvidándolo todo del porqué pudieron llegar a ser profesionales y tener en no pocas ocasiones un nivel superior con respecto a otros inmigrantes en nación extraña; duele, y de qué manera para los que sudan el lomo y no ven prosperidad alguna.
Pero no nos pongamos así, bastante tenemos, continuemos caminando hacia la luz y dejemos por algún momento las sombras y las manchas que este Sol del mundo moral llamada Cuba continua iluminando nuestro futuro; para frustración de los herederos del plan de machete, de la botella, de las torturas, de los niños llenos de parásitos, del tiempo muerto y los marines ultrajando la memoria del apóstol, nuestro escenario en esta gigante obra global seguirá tiñéndose de Revolución triunfante; si compa, porque si echamos candela por la boca por las cosas que están mal, es en todo caso para limpiar las imperfecciones y las lacras que le han nacido en los baches donde se ha podrido algunas gentes y echado raíces el egoísmo, el individualismo y la ignorancia; tenemos que dar la batalla para corregir lo torcido, tenemos que echar candela por las manos para trabajar por el bienestar de todos. No permitiremos que en Cuba los camerinos sean asaltados por supuestas élites sabiondas; defendemos a que sea el pueblo el que sea sujeto activo y participativo en el arte revolucionario de gobernar; en ello nos va la vida como nación.
Si alguien creyó que describiendo algunos de nuestros problemas que ocurren en este escenario que nos toca a los cubanos era para despotricar contra la Revolución se equivocó por completo; -¿cómo si deseo mejorar nuestra sociedad voy a defender la involución, el retrotraernos en el tiempo y volver hacer realidad la sucia y mal oliente pesadilla de aquellos que podridos en el zoológico jurásico y cavernícola anticubano añoran el regreso de un sistema social nauseabundo que multiplicaría por N veces las desigualdades y problemas que ya tenemos?. Habría que ser ciego, loco, hijo de puta, o total desconocedor de la historia de Cuba para desear que aquello que existió antes del primero de enero de 1959 regresara; un país sumiso al gran capital monopolista yanqui, un pueblo encadenado a los designios de Washington, cuyos gobiernos cipayos antes de mover un pie le pedían permiso al señor embajador yanqui de turno que estuviese controlando las posesiones de su imperio en La Habana; una neocolonia donde era usual el asesinato político, tal como le ocurrió al destacado compositor remediano Alejandro García Caturla que siendo juez incorruptible fue asesinado por militares al no aceptar la corrupción que era normal en toda la isla; no olvidar a Jesús Menéndez, que tenía inmunidad parlamentaria y fue asesinado por otro militar de un supuesto gobierno democrático burgués elegido por las urnas… los corruptos de hoy, los que vemos gigantes a la luz de nuestra sociedad serían niños recién nacidos nanométricos en relación con los que se reproducirían en un democrático sistema capitalista que al derrocar a nuestra Revolución lo primero que haría al llegar al poder ( después de asesinar y torturar a millones de cubanos que resistirían y defenderían su patria) sería implantar un régimen de total corrupción con el fin de regalar, intervenir, vender y destruir hasta los cimientos toda la obra que el pueblo ha creado por más de sesenta años que ha estado en el poder. Como dice la frase conocida contra la ley esclava Helms-Burton, “Así No Nos Entendemos”.
Ves, el teatro es ante todo un escenario político. Todo aunque digamos lo contrario llega de un modo u otro a la arena política; ¿qué sino el mejor actor ya sea en el drama, la tragedia, el humor u otro género o vertiente artística si llega a lo profundo del espectador no conmueve y provoca la reflexión que tendrá menor o mayor trascendencia en las masas de hombres y mujeres que componen la sociedad en su conjunto? Cuando se hace mover el espíritu se mueve la política; cuando un verso profundo de amor conlleva a amar a la persona deseada, se abren las puertas a la esperanza de amor en el ser humano no solo a la pareja, sino a un concepto mucho más amplio que engloba nación, -y yo diría-, engloba a este mundo globalizado, internacionalizado, interneatizado; si se continua por ese camino, mediante el resorte que el buen arte provoca en las personas esto provocará otras buenas acciones que cimentándose por un largo espacio de tiempo y en conjunto con otros actores (ejemplo, las escuelas, la familia…) -que no puedo saber cuál largo será el lapso para ver germinar las nuevas ideas- llegaremos a dejar atrás los rezagos que aun llevamos cual pesado fardo que enlentecen nuestro desarrollo como personas y como sociedad.
No por gusto los imperios para mantener sus hegemonías tienen que dominar el espacio cultural; penetrar el espíritu de la sociedad, encerrarla y mantenerla sumisa a los patrones que las élites gobernantes imponen a las masas para que estas continúen siendo esclavos felices que creen vivir en el mejor de los mundos posibles, -o mejor dicho, en el único mundo posible que no es más que el capitalismo-; el nom plus ultra llamado consumismo al extremo, y la imagen de total libertad que provoca la reproducción incesante de cultura de masas enlatada repleta de pura banalidad, cual lucecitas montadas para escena –como diría el trovador-, donde la ponografía, el sexo, la violencia, el dinero, la inmoralidad se vende como el eslabón a alcanzar por una muchedumbre que se le mete en sus cabecitas que hay que estar todo el tiempo en la diversión, en la discoteca mundial, en las películas que vende Hollywood sin tener en cuenta que afuera, en el mundo real la vida para la inmensa mayoría de la población mundial se encuentra a la baja, no pocos millones de personas sin recursos elementales para subsistir y por ende para desarrollarse; pueblos enteros masacrados por intervenciones armadas, bombas asesinando a inocentes ordenadas por gentes reales que así domina y usurpan riquezas de otros pueblos precisamente gracias a que buena parte del resto está desconectado de la verdad, cuando más, viendo la guerra por la CNN cual si fuera la última serie de acción en la que los héroes llevarán como estandarte de la libertad la bandera de las barras y las estrellas, mientras que los más de sesenta oscuros países actuarán en este reality show de sangre como los villanos a derrotar por los supermanes y capitanes américa, que sin embargo, se les perdonarán sus torturas en cárceles previamente seleccionadas en flamantes países garantes de los derechos humanos, a excepción del campo de concentración creado en la Base Naval de Guantánamo, para que ellos con su poder apabullante de divisiones helitransportadas y usnavys junto a la air forcé, los drones y todo el aparataje para matar mantengan este sistema capitalista de los ricos, por los ricos y para los ricos a cualquier costo, así sea matando toda posibilidad de vida en el futuro.
Y si por casualidad alguna oveja negra o corriente artística anticapitalista, subversiva, revolucionaria, nueva y liberadora se abre paso en ese océano de mediocridad reproducida segundo a segundo; el sistema capitalista buscará la manera de encarrilarlo a su redil y metamorfosearlo para despojarlo del mayor peligro que tiene lo verdaderamente revolucionario que no es más que hacer que las personas piensen por sí mismos, tengan capacidad de análisis; para que pase a ser, ya metamorfoseado y desprovista del peligro de los ojos abiertos, en una pieza más de las herramientas de reforzamiento del capitalismo, quedando como cáscara sin nada adentro, lo que antes fue revolucionario, ahora totalmente banalizado y empobrecido, disminuido al único objeto que el sistema capitalista reproduce eficientemente, en mercancía.
Si no lo logra, entonces todo el sistema enfilará sus cañones (ya sean mediático, económicos, financieros y hasta la guerra con misiles, fuego y muerte) a esa corriente u oveja negra que de manera engreída ha desafiado al modo de vida de los poderosos y que con su andar libre e independiente resulta peligroso ejemplo a seguir por otros que no han logrado zafarse del yugo capitalista; por lo que se intentará su destrucción de cualquier modo (el fin justifica los medios, cualquier medio); pasando por encima todo el mentiroso discurso de democracia, derechos humanos y libertad de expresión que estos mismos genocidas cuando les interesa blanden como arma contra pueblos insumisos; no hay que ir lejos, nosotros los cubanos somos ejemplo vivo, somos una oveja negra que ha puesto en ridículo si lo miramos en perspectiva histórica a la nación más poderosa del mundo que ha existido en toda la historia de la humanidad, los Estados Unidos de América; por ello no nos van a perdonar jamás mientras exista imperialismo, porque hemos hecho algo diferente frente a sus propias narices, en territorio que ellos siempre lo vieron como posesión yanqui; la élite económica, militar y financiera estadounidense no nos perdona que seamos libres e independientes y que como dijera Fidel; hemos hecho una Revolución Socialista, una revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes.
De esa frustración imperial viene casi todo lo que nos cae encima, es por ello el bloqueo yanqui, la invasión por bahía de Cochinos, la crisis de octubre, los intentos de atentados contra los dirigentes, principalmente contra Fidel, la guerra bacteriológica, los actos terroristas, los miles de muertos, la operación Piter Pan, la instigación a la deserción de capital humano, ya sea de ingenieros, médicos, deportistas, artistas, la subversión de siempre, los millones que le proveen de vida a la maltrecha contrarrevolución, desde una mediocre Yoani Sánchez prefabricada como gran cosa siendo un espejismo, una gigantesca fake news creada cual pompa de jabón, hasta aquellas mercenarias autodenominadas damas de blanco, toda una escenografía montada por la derecha internacional y así sucesivamente, un arsenal recreado en el escenario teatral con la única intención de destruir un proceso revolucionario que se inició el 10 de octubre de 1868 y que alcanzó su victoria definitiva y verdadera un 1 de enero de 1959.
Pero si de símbolos que en este escenario no han podido ser usurpados por el capitalismo que a todo le extrae dinero no podemos dejar de mencionar al Che. Lo han tratado de minimizarlo a objeto vendible, a una simple mercancía que se vende, que se compra y que se bota; y no me refiero a los pulóveres exageradamente sobregirados en el precio que solo los turistas pueden comprar en Cuba; -aquí es lo contrario, por la manera de vender su imagen al parecer se quiere borrarlo, que ningún cubano pueda ponerse un pulóver del che o la bandera cubana, por sus elevados precios-; me refiero a la mercantilización de la figura del che en el exterior; cómo a pesar de los intentos de mercantilizar la imagen del guerrillero heroico este continua siendo un poderoso símbolo de aquellos que sueñan y luchan por un mundo mejor; para graficarlo mejor, no verán con buenos ojos al Che en Miami; los que adversan a la revolución no se tragan el cuento; el Che sigue siendo lo que fue cuando vivía, el Che sigue no solo en aquellos jóvenes que salieron a las calles en el histórico mayo francés de 1968 sino en los que ya adentrados en el siglo XXI defienden consecuentemente otro mundo mejor, cuyas bases globales descansen en la solidaridad y la cooperación entre las naciones. El Che sigue siendo un símbolo anticapitalista; ya sea en Chile, Argentina; México, Estados Unidos, Europa, África, Asia; -recuerdo una entrevista a Maradona donde explicaba que él siendo argentino conoció al Che en Italia, se sorprendió cómo los jóvenes llevaban la silueta famosa del guerrillero en sus pulóveres y tuvo que preguntar, porque en su país le habían enseñado que el Che era simplemente un comunista asesino… en ese intento de destruir el símbolo sólo ha provocado que se conozca aún más su ejemplo. A cuantos apologistas del capitalismo y acérrimos defensores de la democracia burguesa les habrá caído como una bomba que Benicio del Toro realizara una excelente personificación del Che y que él mismo en su investigación de años descubrió que el “hombre malo” que pensó que era el Che no existía.
El teatro y la vida, el teatro y la muerte, el amor, las guerras, el teatro en los tiempos de cólera y de nerones estúpidos yanquis, el teatro en su recreación de la realidad y yo terminando este escrito que ha desbordado los diques de contención que había imaginado y ya sus aguas van más allá de las fronteras que supuse tendrían estas páginas cargadas de esperanzas y de cruda realidad, aunque duela… Espero que lo hayan disfrutado de alguna manera.
