Pinceladas de la historia entre Cuba y EUA que algunos desean olvidar (avalada por documentos yanquis)

En la actualidad el imperialismo yanqui tiene en su poder una panoplia de herramientas para mantener su poder global; desde la tradicional fuerza bruta (el garrote) con su maquinaria bélica lista para masacrar a pueblos; hasta las herramientas sutiles (la zanahoria), entre ellas la diplomacia de guantes de seda en puños de hierro; las llamadas guerras no convencionales, la manipulación de las masas mediante los medios masivos de comunicación (prensa escrita, radial, televisiva e internet) y una penetración ideológica-cultural que impone una visión única de la cultura desde los puntos de vista de los centros de poder capitalista que de manera totalitaria dicen qué hacer en cada caso; los patrones de conducta a seguir; las respuesta que dar, la manera de pensar y de vivir.

En este contexto de guerra cultural; una de las líneas fundamentales que se utiliza es reescribir la historia afín a los intereses hegemónicos de Estados Unidos, silenciando, manipulando e incluso creando una nueva historia (no importa que todo sea mentira; el fin justifica los medios) para “regalarselo” al consumidor e inducirlo a “caminar” como desean los que pretenden ser dueños del mundo.
Cuando se escribe sobre la historia común de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba a lo largo de los últimos 214 años salta a la vista el deseo de sus gobiernos por apoderarse de nuestro país. En la actualidad, hay una campaña permanente con la intención de destruir toda la historia revolucionaria y crear una”artificial” con el estratégico fin de desmontar los pilares ideológicos y culturales de la nación cubana; porque desmontada la nación, la Revolución caería irremediablemente.
Por ello; como bien dice el título, lo expuesto aquí solo serán pinceladas de esta historia cuya rigurosidad está avalada por el propio enemigo de nuestra nación. Sirva lo escrito aquí para los que defendemos esta inquebrantable trinchera de ideas revolucionarias por el bien de la humanidad, y a los mercenarios y vendepatrias tomen esta lección gratis y no la olviden; los eternamente agradecidos de Fidel defienden su trinchera con el escudo de la verdad; en este caso, de la verdad histórica.
Sobre las apetencias yanquis la historia cuenta que en octubre de 1805 el presidente Thomas Jefferson (1801-1809) comunicó a Inglaterra que “tomarían a Cuba porque consideraban a esta imprescindible como defensa militar de la Louisiana y de la Florida, que aspiraban también a poseer”, si la unión entraba en guerra con España por la posesión de la Florida Occidental. Al negarse Inglaterra y ser esta un poder mucho mayor que los EUA, no tuvieron más remedio que esperar el momento de manera paciente para apoderarse de Cuba. James Monroe, quinto presidente (1817-1825), desarrolla la doctrina que lleva su nombre y que en la actualidad está más vigente que nunca en los deseos del gobierno yanqui, no así en la práctica;”América para los americanos”, tratando de evitar la competencia de otras potencias europeas. Precisamente la doctrina Monroe va a ser consecuencia del conflicto entre EUA e Inglaterra por la posesión de Cuba.
John Quincy Adams, sexto presidente (1825-1829), siendo secretario de Estado de Monroe escribe en unas instrucciones que:
“Cuba…()… ha venido a ser…()… de una importancia trascendental para los intereses políticos y comerciales de la Unión…()…, todo se combina para darle tal importancia a Cuba en el conjunto de intereses nacionales de EU, que no hay ningún otro territorio extranjero que pueda comparársele…()… es imposible resistir la convicción de que la anexión de Cuba…()… será indispensable para la existencia y la integridad de la Unión…()… así como una manzana separada del árbol por la fuerza del viento no puede, aunque quisiera, dejar de caer al suelo, Cuba, rota la artificial conexión que la une a España, separada de esta e incapaz de sostenerse a sí misma, ha de gravitar necesariamente hacia la Unión norteamericana y solo hacia ella”.
Bolivar en 1826 al querer llevar el proyecto de expulsión de España de la isla de Cuba al Congreso de Panamá encontró la ferrea oposición de EU; cuyo gobierno realizó grandes presiones sobre los demás paises latinoamericano; tanto que el libertador le confesó a un grupo de cubanos patriotas:
“No podemos desafiar al gobierno norteamericano resuelto en unión del de Inglaterra a mantener la autoridad de España sobre las islas de Cuba y Puerto Rico”.
Fue con James K. Polk, onceno presidente (1845-1849), que se intentó la compra por cien millones de dólares del archipiélago cubano; el segundo intento sería en 1853 y en 1861, en los periodos presidenciales de Pierce y Buchanan. Dicho sea de paso, por Texas ofrecieron solo un millón y medio antes de tomarlo por la fuerza.
En 1870 Ulises Grant, decimo octavo presidente (1869-1877) envió un mensaje al Congreso norteamericano que atacaba duramente a los mambises y a la emigración que trataba de ayudarles. También se produce el cuarto intento de compra. Los cubanos que luchaban por la independencia no pudieron abastecerse en EU; jamás los gobiernos yanquis han dado el visto bueno para que nuestro país sea enteramente libre, soberana e independiente, práctica que se mantiene en la actualidad. Desean una posesión yanqui con disfraz de república, tal como la impusieron a partir de mayo de 1902.
En el segundo período presidencial de Grover Cleveland (1893-1897), se intenta por sexta vez consecutiva de manera infructuosa la compra de Cuba. Al ver la imposibilidad de hacerse de esta manera de Cuba, determinaron ayudar a España para que hiciera frente a los cubanos que luchaban por su independencia, mientras arremetían contra los cubanos; negándose en todo momento reconocer la beligerancia del Gobierno en Armas.
En el período 1897-1901 William McKinley ejerce el poder en EU. Este continua con la política falsa de “neutralidad” a favor de España. Como dato curioso sobre la persecución del norte “revuelto y brutal que nos desprecia”, al finalizar la guerra hispano-cubano-americana, de 71 expediciones organizadas por los emigrados cubanos, 33 fueron confiscadas por EU, 5 por España, 2 por Inglaterra, 4 perdidas por tormentas. Solamente 27 llegaron a su destino.
Este gobierno yanqui hizo oidos sordos a los horrores de la política de reconcentración de Weyler; llegando incluso a realizar un bloqueo naval a partir de abril de 1898; contribuyendo al padecimiento de la población que moría de hambre. En La Habana y Santiago de Cuba debido al bloqueo yanqui la cifra de víctimas aumentaron en 3000 y 2000 respectivamente, con respecto al año 1897. Hay que destacar que la presidenta de la Cruz Roja de EU, Clara Barton realizó ingentes esfuerzos para proporcionar alimentos, medicamentos y ropas a la población cubana reconcentrada. Dicha ayuda se interrumpió con el bloqueo naval y la especial negativa por parte de EU de permitir la ayuda. J.Gardner, ayudante de Barton expresó:
…”La fuerza naval de un país que estaba haciendo la guerra en nombre de un sentimiento “humanitario”, se empleó como una barrera para impedir la llegada de alimentos al pueblo hambriento por cuyo bien se había hecho la guerra”.
¿No les parece que este escrito se parece mucho a la actualidad; cuando aun hoy la justificación de mantener el bloqueo yanqui es impedir al gobierno de recursos para “salvar al pueblo” de una “dictadura”, cuando la realidad es que al que afecta es al pueblo; precisamente para que este por la asfixia económica se levante contra sus instituciones y poderes públicos? Más claro ni el agua.
El primero de enero de 1898 la autonomía para Cuba entra en vigor, desfasada en el tiempo, fuera de la dinámica cubana, tal autonomía no alegró ni a autonomistas, ni a españoles ni mucho menos a los cubanos que anelaban la total independencia. En febrero es publicada en EU. ¿coincidencias del destino, casualidades o trampa sutilmente elaborada? una carta del embajador de España en Washington, Dupuy de Lome, dirigida a José Canalejas, donde denostaba a McKinley. Dicha carta publicada en la prensa estadounidense provocó una reacción en cadena entre la población yanqui. Entra en “visita de cortesía” ¿cortezes? el acorazado Maine a la bahía de La Habana; días después explota. Nunca se pudo saber la verdad de la explosión; los yanquis por una extraña e irracional manera de comportarse jamás permitieron someter el asunto al dictamen técnico e imparcial de una organización internacional.
La tan ansiada fruta ya estaba más que madura para las apetencias del norte. El 29 de marzo EU envía un ultimátum a Madrid. Doce días después McKinley pide permiso al Congreso para intervenir en Cuba. El 19 de abril de 1898 se aprueba la Joint Resolution en la Cámara y en el Senado. Un día después McKinley la aprueba, convirtiéndose en ley de EU, cuya letra se ignoró al ocuparse el territorio cubano. Demoledora son las instrucciones genocidas enviadas por el subsecretario de Guerra de los EU. J.C. Breckenridge al general Miles, jefe del ejército a intervenir en Cuba. Un párrafo es suficiente:
“Debemos destruir todo lo que esté dentro del radio de acción de nuestros cañones. Debemos concentrar el bloqueo de modo que el hambre y su eterna compañera, la peste, minen a la población civil y diezmen al ejército cubano”. En este párrafo se esclarece el objetivo de aquel bloqueo y del actual; se persigue asesinar a todo un pueblo por el solo hecho de luchar por su libertad e independencia; dos cosas que jamás han deseado el imperialismo yanqui.
En esos últimos años del siglo XIX otros sucesos confirmarían para la posteridad el verdadero móvil de la entrada de EU en la guerra que librábamos los cubanos contra el poder español. Los mambises no pudieron entrar a Santiago de Cuba porque el ejército yanqui se lo impidió con justificaciones absurdas; la bandera cubana fue arriada en un campamento con la justificación que el lugar había sido tomada por ellos y así, fueron duros encontronazos que no llegaron a más por la estricta disciplina de nuestro ejército mambí. A partir de la consumación de la ocupación militar yanqui y el comienzo de la República “neocolonial” en 1902, con una constitución maltrecha por la imposición de la enmienda Platt una etapa de frustración nacional comienza al ver como los ideales por lo que se había luchado tantos años no se habían logrado del todo, entronizándose una neorrepública cargada de corrupción política y administrativa, que bailaba al compaz de lo que se dictaba desde el norte y una penetración yanqui en la economía que impedía el desarrollo socioeconómico que tanto necesitaba la nación. La máxima martiana “con todos y para el bien de todos” quedó en el olvido; la exclusión social y discriminación se multiplicó con los aires “yanquis” que dominaba la modernidad neoanexionista de los ricos en la isla. Pero eso es otra historia, la de la neocolonia; que termina exactamente un primero de enero de 1959, exactamente 60 años después que los yanquis se apoderaban de Cuba.