Chile; donde la democracia burguesa hace agua y deja ver su verdadero rostro fascista.

Ahora Chile parece más a un país en plena guerra civil que a una democracia; peligrosamente más al Chile represivo con los militares en plena vía pública defendiendo la asustada democracia burguesa que ante el justo reclamo de la ciudadanía por medidas neoliberales que afectan a las mayorías ha protestado primero de manera pacífica; -después se impuso la violencia ciudadana ante la represión brutal y desmedida ordenada por el gobierno de Piñera-; siendo los blindados y las armas las que acuden en un ameno diálogo callejero urbano en el que el gobierno de las élites económicas impone leyes de excepción, se calza las botas militares y a fuerza de gases, golpes e intimidación y criminalización de los manifestantes intentan mantener el inmovilizmo de una sociedad que desde mis ojos de extranjero que conoce poco la realidad del chileno, despiertan del miedo que tantos años de terror y pactos de silencio cuidadosamente tejidos entre los poderosos que dándoselas ahora de defensores de la democracia participaron con suma alegría en el experimento neoliberal que los Chicago Boys realizaron en estrecha alianza con una de las dictaduras militares más sanguinarias de América latina encabezada por el General Augusto Pinochet.

Una alianza entre la élite económica que chorreó sangre junto a la cúpula militar que no dudó en convertir en campo de concentración al Estadio Nacional de Chile , en cercenarle las manos al cantor del pueblo y referente de la canción protesta Victor Jara y asesinarlo posteriormente; en crear el tenebroso plan Cóndor en una especie de internacional del terror para consumar la orgía de sangre que arrancara de una vez y para siempre los ímpetu revolucionarios de una generación de jóvenes que veían a la Revolución cubana como faro y guía a seguir para alcanzar los sueños de justicia y verdadera democracia para los pueblos oprimidos por el capitalismo.

Debemos de recordar los latinoamericanos, estemos más cerca o más lejos de Chile en lo geográfico o en lo político, que lo que ocurre actualmente en el país austral y su futuro inmediato tendrá relevancia en las demás naciones del continente de alguna u otra manera. Brasil, Argentina y Bolivia están demasiado cerca para que los acontecimientos en tierras chilenas pase desapercibido. Todo se encadena en una lógica difícil de mantenerse al día; en Ecuador las medidas neoliberales del traidor Moreno fueron derrotadas por el pueblo en la calle, en Argentina todo parece indicar que el neoliberalismo de Macri se muere ante el empuje de Kristina; en Brasil el gobierno pierde credibilidad a velocidad de la luz y Lula acrecienta su popularidad a nivel de país y fuera de sus fronteras, hundiendo en el descrédito al sistema de justicia corrupto y a partidos burgueses; mientras que en Bolivia, por mucho dinero que la derecha y su sistema mediático global enfilaran contra el presidente indígena la victoria de Evo Morales reforzará la izquierda latinoamericana junto al México de Manuel López Obrador, la Nicaragua sandinista en el gobierno de Daniel Ortega y la Cuba siempre revolucionaria, martiana y fidelista en el gobierno de Díaz-Canel, continuador de la Revolución por los senderos que legaron los padres fundadores.

Los pueblos debemos de estar alerta; la burguesía rompe sus máscaras de democracia y sin gentilezas se descubre el rostro del fascismo cuando el miedo a la revolución social les enciende las alertas de que sus privilegios están pronto a terminar.

Entonces puede venir un gobierno que tacha de dictadura a la revolución chavista venezolana (solo por haber realizado la herejía de dar voz a los sin voz, a los que nunca habían tenido nada, o como dicen los chilenos, darle poder a los patipelao) para sacar los militares a la calle e implantar medidas extremas, quizás no se llegue a más; pero qué ocurrirá si el pueblo chileno toma conciencia de la situación y se lanza en mayoría contra el sistema y el estado de excepción no logra contener la fuerza de millones de seres humanos que ya no quieren seguir viviendo en la dictadura neoliberal que por años les ha restringido derechos humanos que cada vez se vuelven más inaccesibles. ¿Cuál rumbo tomaría la sociedad chilena, qué papel tendría el ejército de Chile ante la coyuntura dada, entre el miedo de la clase alta de un verdadero gobierno socialista y no las caricaturas que han pasado por La Moneda? ¿volvería otra vez el fantasma de Pinochet a ensombrecer el acontecer nacional de este estrecho y extenso país que cual balcón observa en toda su extensión de norte a sur las aguas del océano pacífico o la era de la bota aplastando a la sociedad civil no volverá a Chile? Qué pasará.

Desde Cuba solo puedo observar y pensar además de escribir; pero no se decir lindas palabras de aliento desde esta posición cómoda que da vivir en este país asediado y bloqueado por la mayor potencia económica y militar que ha existido en la historia humana, con miles de carencias e imperfecciones y con tantas cosas por cambiar pero que se da el lujo de decir las verdades sin temor a que te silencien de un tiro o la persecución de sicarios del capital te amedrenten a no decir lo que desean mantener invisible; desde este archipiélago insumiso, rebelde y disidente del poder mundial, solo puedo decir a mi gran amiga patipela que hay que luchar y luchar, aunque llegue el miedo y te cerque hay que luchar; (por suerte ese miedo lo desconozco, vivo en un país libre y no temo a ello), pero sé que los que luchan en otro contexto es bien diferente, porque es lo que buscan los poderosos, que las personas se les inocule el miedo en su ADN y continuen con la cabeza gacha y no se inmuten aunque los poderosos los atropellen, así se mantienen muy bien en el poder, explotando al pueblo.

A los que tienen la suficiente valentía de escribir, de manifestarse de alguna forma contra el capitalismo, ya sea en la calle o en las redes sociales, en esa difícil trinchera de ser minoría ante la aplastante fuerza de blindados, carabineros, policias, gases lacrimógenos, balas de gomas, gobiernos burgueses y serviles al gran capital, a la propaganda y manipulación de los poderosos contra los que luchan por verdaderos cambios sociales, a los que se enfrentan al legado genocida de Pinochet y a todos los demás hijos de puta que asesinaron o torturaron en décadas pasadas cuando nuestro Salvador Allende caía en combate defendiendo la democracia empuñando el fusil que Fidel  le regaló en Cuba; solo puedo decirles que busquen, encuentren y fortalezcan la unidad de todos los que luchan; son tiempos de sumar y no de restar. Usen todos los medios posibles para darse a conocer en todos los estratos sociales de la nación, y tengan a los jóvenes de su lado, es la fuerza que hace a las revoluciones invencibles. No olvidar jamás que todos los pueblos del continente se enfrentan al enemigo común y más poderoso, al que es preciso enfrentársele para sobrevivir; al imperialismo yanqui. Las naciones que logren comenzar un verdadero cambio social revolucionario serán demonizados segundo a segundo por la maquinaria de desinformación que se asienta en el norte, serán aplastados en lo mediático con matrices de opinión sutilmente prefabricados que manipularán las realidades siendo presentados ante el mundo como crueles dictaduras y estados fallidos a los que es necesario derrocarlos para restaurar una supuesta democracia; mientras que el verdadero genocidio capitalista jamás será visto ni crucificado en la gran prensa, los ejemplos de Cuba y Venezuela son más que suficiente para conocer de antemano lo que les espera a los pueblos que se subleven y rompan las cadenas. .

No digo más, qué más puedo decir a ti amiga chilena que estás allá, a miles de kilómetros de aquí, un saludo a ti y a los demás que aunque no conozco son parte también de esta América latina que lucha por alcanzar otro mundo más justo y solidario perfectamente posible.

Una democracia militarizada para resguardar el poder de las minorías; o una dictadura burguesa contra las mayorías que no soportan vivir bajo la égida del neoliberalismo.
Cuando la dictadura de Pinochet en la década del 70 del siglo pasado.
Chile en la actualidad; ambas imágenes se parecen mucho, demasiado….
Espero que la muy democrática OEA exiga con fuerza resguardar los derechos humanos pisoteados al pueblo chileno, que exiga la derogación de todas las medidas neoliberales que han provocado el despertar del pueblo y que la dictadura sea duramente castigada con un bloqueo diplomático…. Por supuesto que el troll personificado en Almagro no dirá ni pio, y para él, en Chile no ha pasado nada.
Salvador Allende, Víctor Jara y los miles de desaparecidos, torturados y asesinados de la dictadura militar están de manera tangible en la calle.