Nuestra Bolivia….

Por estos días no deseo reír, son los hechos que desgarran y la impotencia que  golpea nuestras  vidas, ver cómo a un pueblo le arrebatan todo lo que han logrado en más de una década de gobierno popular y no hacen prácticamente nada, e incluso sindicatos se traicionan a su propia clase social, se traicionan así mismo. Intento desde lejos buscar una explicación lo más acertada posible, quitando de antemano todo lo que se sabe aunque no se diga de quienes están detrás del golpe de Estado en  Bolivia; la embajada yanqui que siempre estará allí, donde el daño se hace evidente, la compra de personas que por un montón de dinero, sea mucho o poco se convierten en seres miserables, el juego sucio de oligarcas y políticos que defienden sus estrechos intereses de clase por encima de los intereses de la nación. Todo ello se infiere, porque ha sido la práctica cada vez que ocurren estas acciones contra gobiernos progresistas que representan una molestia para los poderosos, ya sea por el ejemplo que dan al resto del mundo, o por la fuerza y pasión conque defienden sus intereses nacionales poniendo en jaque a la expansión desenfrenada del apetito imperialista y ayudando a la derrota del neoliberalismo y reforzando con ello el ideal antiimperialista, o la combinación de estas causales y otras no tenidas en cuenta pero que mellan el poder del imperialismo.

Yo me pregunto porqué el pueblo no se movilizó y defendió su democracia de manera irrevocable, furiosa, con poderosa fuerza en la calle, en las plazas, en pueblos y ciudades. Las hordas fascistas cual demonios destruyendo propiedades, saqueando, quemando, golpeando a personas, matando, sin que se les enfrentara con resolución. Por muy grande que fueran siempre son mucho menos que la cantidad de personas que viven en el lugar donde llevan a cabo las acciones violentas. Que la policía se plegó de antemano al golpe, ok; pues a los fascistas había que darles su propia medicina, a la violencia fascista responderle contundentemente con la violencia revolucionaria; para nada desembocaría en una guerra civil, estas hordas son solo eso, grupos financiados para provocar el terror, atemorizar y crear el ambiente necesario para el golpe, permitirle hacer su trabajo es perjudicial; si miles se le hubiesen enfrentados desde el primer momento con valentía y coraje, estarían neutralizados y hoy la historia habría sido otra bien diferente.

La sangre que el pueblo no derramó ahora se derramará en lo adelante de múltiples formas y multiplicada por N veces; debido a la represión sistemática del pueblo por parte de las estructuras militares y policiacas del estado (electrochok psicológico en la mente y en el cuerpo de las personas); léase balas de goma, gases lacrimógenos, golpes, vejaciones, violaciones, torturas y desapariciones, muerte psicológica y física, cual estrategia para eliminar cualquier resistencia de la sociedad a los cambios bruscos en la política económica que sobrevendrá después (implementar el electrochok económico), léase disminuir drásticamente el gasto social, desregular los precios, privatización y apertura de la economía y las finanzas al saqueo imperialista) robándole al pueblo la riqueza creada en solo 13 años de gobierno popular y retrotrayendo a amplios sectores bolivianos a la miseria, la exclusión y discriminación social a que eran sometidas antes de la llegada del líder indígena a la presidencia del país.

Los oligarcas nativos y trasnacionales bailarán enriquecidos y contentos de estar otra vez sobre las riquezas de una nación desprotegida. Sus pies de capitalistas pisarán la superficie social encharcada de sangre boliviana, gracias en primero y último lugar por la falta de conciencia política que aún lastra la lucha de nuestros pueblos. De ahora en lo adelante, en los próximos meses y años duras condiciones le serán impuestas al pueblo boliviano; se intentará barrer con el legado del presidente indígena Evo Morales Aima que dió a su patria el camino a seguir en el futuro. El látigo y el yugo de nuevo en Bolivia gracias a que el pueblo en su mayoría  no estuvo a la altura del momento. No defendieron a su presidente, a su democracia, no la defendieron con las uñas y los dientes en el momento en que era preciso luchar y entregar hasta la vida por la sobrevivencia como nación independiente, que mantenía en jaque la voracidad del capital especulativo, era defender más el futuro que el presente de la nación; por esa desunión e inmovilismo social se ha regresado por el momento al pasado que muy pronto entenderán los hoy manipulados, que han cometido un grave error del cual es difícil pero no imposible de salir.

Hay una frase que nos dice (no textual) que debemos de conocer bien la historia pasada para no cometer los mismos errores, so pena de volver a realizarlos y reincidir en las mismas calamidades que nuestros ancestros sintieron en carne propia.

El pueblo boliviano sin saberlo ha puesto él mismo su espalda para que lo azoten la burguesía que discrimina a los descendientes de indígenas, que desea explotar sin restricción al minero, para sacarle mayores ganancias, que disminuirá el gasto social para que este ingrese a su ya abultado bolsillo capitalista. Ha puesto su espalda desnuda a la intromisión del imperio yanqui, a sus asesores que vendrán con mano de hierro a escarmentar a los indios que le habían hecho quedar en ridículo en la arena internacional, a lanzar groserías a cuanto hombre y mujer quede en Bolivia que exprese de alguna forma la resistencia de la nación contra el intervencionismo.

Ahora solo queda la lucha frontal del pueblo en todos los escenarios posibles, tal como está sucediendo en las calles y campos de Bolivia. Evo Morales volverá más temprano que tarde, no podrán borrar todo lo que ha hecho, el pueblo sabe que él defendió en todo momento a los más humildes.  

Salvador Allende; última alocución al pueblo; Fidel habla sobre Allende y tres canciones que nos recuerdan el golpe fascista acaecido el once de septiembre de 1973 y la heroicidad del presidente Allende que cayó en combate defendiendo el mandato que el pueblo le había entregado, empuñando el arma que le regalara Fidel.

Hoy, a menos de dos días de que ocurrieran los hechos del golpe de Estado un once de septiembre de 1973 no podemos pasar por alto a Salvador Allende; el presidente que cumplió su juramento de defender hasta el último aliento el mandato que en las urnas le había entregado el pueblo chileno.

Para recordarlo he escrito las últimas palabras estremecedoras del presidente Salvador Allende al pueblo de Chile desde la Casa de la Moneda, trasmitida por radio Magallanes,  realizado bajo el bombardeo de la fuerza aerea sublevada…. tomándolo del libro de Jorge Timossi titulado “Grandes Alamedas, el combate del presidente Allende”, del cual tengo la segunda edición impresa en abril de 1974, apenas siete meses después de que el fascismo derrocara la democracia chilena para instaurar con total complacencia del régimen yanqui un órden de violencia y terror en la sociedad chilena.

También del propio libro extraigo fragmentos del memorable discurso que Fidel realizara en homenaje a Allende.

Para finalizar, tres canciones sobre Chile, dos de Silvio Rodríguez y  una de Pablo Milanes inspiradas en aquellos momentos que estremecieron los corazones de millones de cubanos que sintieron como suya los acontecimientos del golpe de estado y la muerte en combate de Allende. Como me dijo un familiar cuando sufrimos la muerte de Hugo Chávez; nosotros los cubanos hemos sentido el mismo dolor de recibir la desaparición física del Ché, de Allende y de Chávez, al igual que el crimen de Barbados; para agregar –o actualizar-; también, la despedida de Fidel, por lo que estoy por pensar que nosotros los cubanos revolucionarios tenemos una fuerte dósis de emotividad y que como escribiera el Ché, para ser verdaderamente revolucionarios debemos de sentir amor (sita no textual).  

Escribo y aunque reconozco que ella lo debe de haber escuchado más de una vez, o leido muchas veces, lo hago pensando en mi amiga chilena y en aquellos chilenos que aunque no los conozco, ven en Allende no solo como un símbolo del pasado, sino un símbolo  que va al futuro necesario no solo de Chile sino de toda nuestra América latina; el estadista que estuvo al lado del pueblo y no lo defraudó ofrendando heróicamente su vida, defendiendo la democracia que unos criminales fascistas asaltaban cual lobos hambrientos. Allende es parte inseparable de la legión de próceres latinoamericanos que han luchado por alcanzar la mayor justicia social de sus pueblos, entroncados en la unidad de todos los latinoamericanos; hizo frente a los fascistas empuñando el fusil que Fidel le obsequió en una visita que realizó a Cuba.

Aquí van las palabras de Salvador Allende, la última vez que el presidente le habló al pueblo. Es de destacar en él la carga optimista en el futuro de su nación a pesar del dramatico momento que vivía, sabiendo que eran sus últimas horas de vida.

 

…Pagaré con mi vida la defensa de principios que son caros a esta patria. Caerá un baldón sobre aquellos que han vulnerado sus compromisos, faltando a su palabra, roto la doctrina de las Fuerzas Armadas.

El pueblo debe estar alerta y vigilante. No debe dejarse provocar, ni dejarse masacrar, pero también debe defender sus conquistas. Debe defender el derecho a construir con su esfuerzo una vida digna y mejor.

Una palabra para aquellos que llamándose demócratas han estado instigando esta sublevación, para aquellos que diciéndose representantes del pueblo, han estado turbia y torpemente actuando para hacer posible este paso que coloca a Chile en el despeñadero.

En nombre de los más sagrados intereses del pueblo, en nombre de la patria los llamo a ustedes para decirles que tengan fe.

La historia no se detiene ni con la represión ni con el crimen. Ésta es una etapa que será superada, éste es un momento duro y difícil.

Es posible que nos aplasten, pero el mañana será del pueblo, será de los trabajadores. La humanidad avanza para la conquista de una vida mejor.

Compatriotas: es posible que silencien las radios, y me despido de ustedes. En estos momentos pasan los aviones. Es posible que nos acribillen. Pero que sepan que aquí estamos, por lo menos con este ejemplo, para señalar que en este país hay hombres que saben cumplir con las obligaciones que tienen. Yo lo haré por mandato del pueblo y por la voluntad consciente de un presidente que tiene la dignidad del cargo… (interrupción)

Quizás sea ésta la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación.

Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron.

¡Soldados de Chile, comandantes en jefe y titulares… (interrupción)… al almirante Merino… (interrupción)… El general Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara solidaridad y lealtad al gobierno, también se ha denominado director general de Carabineros.

Ante estos hechos sólo me cabe decirles a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos no podrá ser cegada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen, ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

¡Trabajadores de mi patria!: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la constitución y la ley, y así lo hizo. Es este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes. Pero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición: la que señaló Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctima del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena conquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y privilegios. Me dirigo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra: a la campesina que creyó en nosotros; a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de su preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria,  a los profesionales patriotas, a los que hace días están trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas de una sociedad capitalista.

Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y asu espíritu de lucha; me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando puentes, cortando las vías férreas, destruyendo los oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder… (interrupción)… la historia los juzgará. Seguramente Radio Magallanes será callada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa me seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes, por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la patria. El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse. ¡Trabajadores de mi patria! Tengo fe en Chile y en su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras, teniendo la certeza que el sacrificio no será en vano.

Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

 

A solos unos días después del golpe fascista contra Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973, el día 28 de ese mismo mes, Fidel pronuncia un discurso en conmemoración del XIII aniversario de los Comités de Defensa de la Revolución, de solidaridad con el pueblo de Chile y de homenaje póstumo a Salvador Allende, efectuado en la Plaza de la Revolución José Martí; en ella nuestro comandante en Jefe Fidel rememoraba cómo el 4 de diciembre de 1971 en un acto de despedida a una delegación cubana en un estadio de la ciudad de Santiago de Chile expresaba Allende “…Se los digo con calma, con absoluta tranquilidad: yo no tengo pasta de apóstol ni tengo pasta de Mesías. No tengo condiciones de mártir. Soy un luchador social que cumple una tarea que el pueblo me ha dado. Pero que lo entiendan aquellos que quieren retrotraer la historia y desconocer a la voluntad mayoritaria de Chile: sin tener carne de mártir, no daré un paso atrás. Que lo sepan: dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera.”

“Que lo sepan, que lo oigan, que se les grabe profundamente:defenderé esta revolución chilena y defenderé el gobierno popular, porque es el mandato que el pueblo me ha entregado”. “No tengo otra alternativa. Sólo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo”.

 

“Aun después de muerto su heroico presidente, los inmortales defensores del palacio resistieron durante dos horas más las salvajes acometidas fascistas. Sólo a las cuatro de la tarde, ardiendo ya durante varias horas el Palacio Presidencial se apagói la última resistencia….()… sólo cuarenta hombres resisitieron durante siete horas el grueso de la artillería, los tanques, la aviación y la infantería fascista. Pocas veces en la historia se escribió semejante página de heroísmo.

El presidente no solo fue valiente y firme en cumplir su palabra de morir defendiendo la causa del pueblo, sino que se creció en la hora decisiva hasta los límites increíbles. La presencia de ánimo, la serenidad, el dinamismo, la capacidad de mando y el heroísmo que demostró, fueron admirables. Nunca en este continente ningún presidente protagonizó tan dramática hazaña. Muchas veces el pensamiento inerme quedó abatido por la fuerza bruta. Pero ahora puede decirse que nunca la fuerza bruta conoció semejante resistencia, realizada en el terreno militar por un hombre de ideas, cuyas armas fueron siempre la palabra y la pluma”.

Fidel refiriéndose al fusil obsequiado a Allende explica; “¡Pero los hechos han demostrado que ningún obsequio mejor al presidente Allende que ese fusil automático para defender al gobierno de la Unidad Popular!

Fue mucha la razón y la premonición que tuvimnos al obsequiarle ese fusil al presidente. ¡Nunca un fusil fue empuñado por manos tan heroicas de un presidente constitucional y legítimo de su pueblo! ¡Nunca un fusil defendió mejor la causa de los humildes, la causa de los trabajadores y los campesino chilenos! ¡Y si cada trabajador y cada campesino hubiesen tenido un fusil como ése en sus manos, no habría habido golpe fascista!”

Más adelante en su intervención Fidel habla sobre la conducta ejemplar de Allende; sobre la subestimación de los fascistas hacia la capacidad de resistencia inquebrantable de Allende y describe cómo en una visita realizada a Chile el 2 de diciembre de 1971 le decía al pueblo chileno sobre el peligro del fascismo, palabras que están muy actuales en estos momentos en que se cierne sobre Venezuela iguales sombras dantescas; sobre el fascismo Fidel advertía:

“Hemos aprendido una cosa, hemos apreciado una comprobación más de la ley de la historia: hemos visto el fascismo en acción, y hemos podido comprobar un principio contemporáneo: que la desesperación de los reaccionarios, la desesperación de los explotadores en el mundo de hoy –como ya se ha conocido nítidamente por experiencia histórica- tiende hacia las formas más brutales y más bárbaras de violencia y de reacción”.

“Y todos conocen la historia del fascismo en diversos países, en los países que fueron cuna de ese movimiento; cómo surgieron, y cómo los privilegiados, los explotadores, cuando aún sus propias instituciones inventadas y creadas por ellos para mantener el dominio de clase no les sirven, las destruyen ellos mismos”.

 

De Pablo Milanés es la canción “Yo pisaré las calles nuevamente”, que en mi opinión  junto a las de Silvio Rodríguez “Santiago de Chile” realizadas al calor de los acontecimientos y “En el claro de la luna”, compuesta en 1974, retrata de manera exacta los sentimientos que bullían en Cuba frente al golpe de estado fascista y la muerte de un gran amigo para Cuba como lo fue Salvador Allende. Según el propio Silvio confesara en un concierto que realizara en La Habana en conmemoración del 200 aniversario de la independencia de Chile, la canción Santiago de Chile la compuso mientras se bombardeaba a La Moneda.

 

Yo pisaré las calles nuevamente.

Autor: Pablo Milanés.

 

Yo pisaré las calles nuevamente

de lo que fue Santiago ensangrentada,

y en una hermosa plaza liberada

me detendré a llorar por los ausentes.

 

Yo vendré del desierto calcinante

y saldré de los bosques y los lagos,

y evocaré en un cerro de Santiago

a mis hermanos que murieron antes.

 

Yo unido al que hizo mucho y poco,

al que quiere la patria liberada,

dispararé de las primeras balas

más temprano que tarde, sin reposo.

 

Retornarán los libros, las canciones

que quemaron las manos asesinas.

Renacerá mi pueblo de sus ruinas

y pagarán su culpa los traidores.

 

Un niño jugará en una alameda

y cantará con sus amigos nuevos,

y ese canto será el canto del suelo

a una vida segada en La Moneda.

 

Yo pisaré las calles nuevamente

de lo que fue Santiago ensangrentada,

y en una hermosa plaza liberada

me detendré a llorar por los ausentes.

 

Santiago de Chile

Autor: Silvio Rodríguez

 

Allí amé a una mujer terrible,

llorando por el humo siempre eterno

de aquella ciudad acorralada

por símbolos de invierno.

 

Allí aprendí a quitar con piel el frío

y echar luego mi cuerpo a la llovizna,

en manos de la niebla dura y blanca,

en calles del enigma.

 

Eso no está muerto:

no me lo mataron

ni con la distancia

ni con el vil soldado.

 

Allí, entre los cerros, tuve amigos

que entre bombas de humo eran hermanos.

Allí yo tuve más de cuatro cosas

que siempre he deseado.

 

Allí nuestra canción se hizo pequeña

entre la multitud desesperada:

un poderoso canto de la tierra

era quien más cantaba.

 

Eso no está muerto:

no me lo mataron

ni con la distancia

ni con el vil soldado.

 

Hasta allí me siguió, como una sombra,

el rostro del que ya no me veía.

Y en el oído me susurró la muerte

que ya aparecería.

 

Allí yo tuve un odio, una vergüenza,

niños mendigos de la madrugada.

Y el deseo de cambiar cada cuerda

por un saco de balas.        

 

Eso no está muerto:

no me lo mataron

ni con la distancia

ni con el vil soldado.

 

En el claro de la luna

Autor: Silvio Rodríguez

 

En el claro de la luna

donde quiero ir a jugar,

duerme la reina fortuna

que tendrá que madrugar.

 

Mi guardiana de la suerte

sueña, cercada de flor,

que me salva de la muerte

con fortuna en el amor.

 

Sueña, talismán querido,

sueña mi abeja y su edad;

sueña y, si lo he merecido,

sueña mi felicidad.

 

Sueña caballos cerreros,

suéñame el viento del sur,

sueña un tiempo de aguaceros

en el valle de la luz.

 

Sueña lo que hago y no digo,

sueña en plena libertad;

sueña que hay días en que vivo,

sueña lo que hay que callar.

 

Entre las luces más bellas

duerme, intranquilo, mi amor,

porque en su sueño de estrella

mi paso en tierra es dolor.

 

Más, si yo pudiera serle

miel de abeja en vez de sal,

¿a qué tentarle la suerte,

que valiera su soñar?

 

 

Suéñeme, pues cataclismo,

sueñe golpe largo y sed,

sueñe todos los abismos

que de otra vida no sé.

 

Sueña lo que hago y no digo,

sueña en plena libertad;

sueña que hay días en que vivo,

sueña lo que hay que callar.

 

Sueñe la talla del día

-del día que fui y del que soy-

que el de mañana, alma mía,

lo tengo soñado hoy.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con el fusil que Fidel le obsequiara cae en combate contra los fascistas Salvador Allende.

De insultos y rabia mercenaria en las redes sociales por desesperación y olor a derrota; a la verdadera cara del fascismo (y la respuesta que lleva)

Saben a qué se dedican algunas de las bestias del zoológico jurásico y cavernícola anticubano; pues aparte de continuar con el guión ordenado por sus amos yanquis de manipular y mentir sobre la realidad cubana intentando de un modo demasiado burdo y soez de construir otra realidad paralela que suplante en las redes sociales la verdadera Cuba; de por ausencias de ideas que puedan confrontar con las que defienden los revolucionarios cubanos su única y miserable arma raquítica que tienen es la ofensa personal y el uso repetitivo de palabras obsenas y de injurias y blasfemias contra todas aquellas personas que exprese de manera sana y mesurada ideas y puntos diferentes al bestiario que pulula en el ya mencionado zoológico; demostrando la desesperación en que han caído cuando tal parecía que con Trump la “cosa” sería “coser y cantar”, tanto para Cuba como para Venezuela; pues esas bestias; las más desesperadas ante la derrota continua de sus mentiras, empiezan a quitarse las máscaras de la ética y la moral; las máscaras de la lucha por una falsa democracia y defensa de la libertad de expresión y de derechos humanos, cuando caen todas las máscaras queda el verdadero rostro de la jauría anexionista y mercenaria; la horrenda faz del fascismo sin cubrimiento alguno.

Al desnudo quedan aquellos que en los primeros años del período especial ante la inminente caída de la Revolución (porque era cosa más que concluyente que caería) preconizaban en las radios maiamera de la apestosa contrarrevolución una licencia para asesinar a cientos de miles de cubanos, empezando por los pioneros hasta exterminar a todos los comunistas y revolucionarios, pues ahora hacen intentos de amedrentar a los revolucionarios mandando mensajes fascistas, atentando contra la vida; equivocándose la fauna facista una vez más con los revolucionarios cubanos; nada ni nadie nos hará en primer lugar perder el rumbo que hemos conquistado gracias a las eternas enseñanzas de nuestro Comandante en Jefe Fidel y de su hermano Raúl; nada ni nadie nos hará perder la compostura, somos el pueblo que junto a su incansable presidente Díaz-Canel continua la obra revolucionaria.

No está demás decir que al mercenario que se equivocó le contesté como me gusta; en todo caso hay que darle las gracias a ese coprófago de pacotilla; son mucho como él que están vestidas de seda, que aparentan ser demócratas y realmente están llenos de odio, prejuicios, discriminación al prójimo, con una patológica sed de sangre que tienen que esconder y rumiar su profunda derrota al ser mercenarios que hasta en los informes yanquis se demuestra su incompetencia y el ridículo que hacen frente a sus propios amos; su odio contra el pueblo cubano a pesar de las máscaras lo demuestran cuando apoyan con justificaciones infantiles el recrudecimiento al bloqueo.

Es bueno compartir estas cosas; conocer las miserias execrable de la contrarrevolución cubana, su total desapego a la verdad, a los derechos humanos de todas las personas sin importar estatus financiero, cultural o ideológico nos permite calibrar en su justa medida al abismo que han descendido en la escala de valores que deben llevar consigo los seres humanos.

Así podemos entender el irracional e inhumano deseo de reforzar el genocidio que supone para el pueblo cubano el bloqueo económico y financiero de EUA; así podemos entender porqué esas bestias se llenaban de felicidad al observar cómo en las guarimbas venezolanas se degollaban o quemaban vivas a personas en la calle; o el deseo manifiesto de ver un baño de sangre…

Así podemos entender que no es mentira cuando se denuncia por intelectuales el ascenso del fascismo, que peligrosamente ocupa espacio en el mundo. Estos mercenarios son una pieza más del mecanismo fascista imperial conque la elite gobernante yanqui piensa dominar al mundo.

Y nosotros trinchera revolucionaria donde fracasan los sueños de dominio hegemónico, por ello estamos en la mira, por ello tenemos que estar preparados y defender nuestras ideas en todas partes.

Este es el facista que intenta provocar miedo a los revolucionarios cubanos, con obsenidades y teque repetetitivo demuestra la catadura inmoral de semejante lacayo mercenario en las redes sociales.
Y la respuesta